Grant Stein fundó Estancia Piedra en los noventa en Toro

El capricho vinícola de un abogado de las Caimán

El capricho vinícola de un abogado de las Caimán

Estuvieron buscando durante tiempo una zona vinícola en distintos rincones del mundo, Italia, Australia, Francia o Estados Unidos, en la que levantar su propia bodega. Hasta que llegaron a Toro (Zamora) y se enamoraron de un viñedo plantado en 1968 y situado en el valle de la Guareña, sobre el que el abogado escocés Grant Stein y su esposa, Anne, con residencia en las Islas Caimán, donde tienen despacho abierto, fundaron la bodega Estancia Piedra (un juego de palabras entre el château y el stein, que significa piedra en escocés). Era la década de los noventa.

“Soy abogado pero quería ser bodeguero, además encontré en España un enorme potencial y una zona vinícola emergente”, recuerda. Se enamoró de un viñedo viejo de unas 40 hectáreas de uvas de tinta de Toro y de garnacha, dividido en diferentes parcelas, con una plantación en vaso, la mayoría en terreno en llano o en ladera inclinada, con una densidad de mil cepas por hectárea. Le fue fácil conseguir el terreno, que estaba embargado por los bancos, ya que existía un problema entre los herederos de la finca. “Era una época en la que muchos de los propietarios de viñedos en Toro estaban desanimados por las dificultades de aceptación que tenía la uva de esta comarca”, rememora Stein.

Así fue como consiguieron hacerse con el mayor viñedo de la zona. Debido a la heterogeneidad del suelo (arcilloso, arenoso, con grava), a la diversidad de orientaciones (norte, sur, oeste) y a las diferencias de altitud (hasta los 762 metros), está dividido en cinco subparcelas.

Grant Stein, dueño de la bodega Estancia Piedra.
Grant Stein, dueño de la bodega Estancia Piedra.

Las naves de elaboración se sitúan a escasos metros del viñedo, donde se aplican modernas técnicas enológicas para conseguir caldos de gran reputación en el mercado. Hoy, Estancia Piedra elabora 175.000 botellas.

“Hemos ido mejorando el viñedo principal y mejorando la rentabilidad poniendo más plantas entre las viñas. Toda nuestra producción es ecológica”, explica la mano derecha de Stein y directora gerente de la bodega, Inma Cañibano, una gestora que viaja por todo el mundo elevando el prestigio de Toro y de la bodega en la que trabaja desde los comienzos. A pesar de que, según asegura, poca gente fuera de España localiza Toro en el mapa, el 65% de la producción de vinos de Estancia Piedra –Pride of Paredinas, Piedra Paredinas, Lagarona, Piedra Platino, Piedra Roja, Piedra Roble, Piedra Azul, Piedra Rosado y Verdejo– se comercializa en el mercado exterior. El resto se consume en España.

Lo cierto es que Estancia Piedra está lejos de ser el capricho especulativo de un inversor, es la realidad de un abogado que un día soñó con ser bodeguero. Hoy no concibe su vida sin pasar largas temporadas en esta localidad zamorana.

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