De hoteles con rebajas del 70% a alojamientos colaborativos

Cómo lograr vacaciones gratis (o casi)

Varias personas disfrutan de las playas de las Rías Bajas de Galicia. En la foto, la playa de O Bao en la Ría de Vigo.
Varias personas disfrutan de las playas de las Rías Bajas de Galicia. En la foto, la playa de O Bao en la Ría de Vigo.

El consumo colaborativo ha alcanzado cifras récord en los últimos años. Casas, habitaciones, coches, ropa y hasta comida compartida se traducen en ahorro para quienes se plantean viajar y conocer nuevos lugares y personas.

El intercambio de casas es un sistema que consiste en una red de propietarios que ofrecen su vivienda a cambio de otra, con la finalidad de pasar días, semanas o meses en una nueva ciudad pero con todas las comodidades de un hogar.

Entre los portales que ofrecen este servicio está IntercambioCasas. Es uno de las plataformas más populares, ya que con el pago de una cuota por afiliación de 130 euros por 12 meses se tiene acceso a una red de 65.000 viviendas en 150 países. Nació en 1992 como un catálogo impreso que se enviaba por correo postal y hoy es una empresa pionera en el consumo colaborativo.

Otra de ellas es HomeforHome, que ofrece viviendas para intercambio y que actualmente cuenta con más de 43.119 casas en 130 países. La página brinda a los propietarios un mes de prueba gratis y ofrece varias opciones de pago: tres meses y por un año, a 6,67 euros y 3,50 euros cada mes, respectivamente. También tiene el plan premium, válido por un año pagando 5,58 euros cada mes.

Una tercera opción es HomeLink. Tiene tres opciones de suscripción: 120 euros por 12 meses, 200 euros por 24 meses, 280 euros por 36 meses. La plataforma pone a disposición de sus afiliados 27 representantes multilingües en todo el mundo para facilitar el proceso del intercambio.

Existen tres tipos de intercambio: simultáneo, no simultáneo y de hospitalidad. En el primero las dos familias intercambian vivienda al mismo tiempo, el segundo hay flexibilidad en las fechas del intercambio (una de las familias suele tener otra casa donde alojarse) y en el último caso, ambas familias conviven en la misma vivienda, algo que para muchos usuarios ofrece una manera de socializar y tener guías locales.

Entre los usuarios de estas plataformas está Juan Antonio García, de 60 años y residente en Murcia, que gracias a ellas ha visitado París, Londres, Berlín y Madrid en varias ocasiones. “La experiencia ha sido positiva. Tenemos una media de dos intercambios al año”, comentó García, quien destaca el ahorro que supone frente a los gastos en hotel y restaurantes.

Alojamiento colaborativo

La Torre Eiffel en París, una de las ciudades más visitadas del mundo.
La Torre Eiffel en París, una de las ciudades más visitadas del mundo. Getty Images

Otra opción de hospedaje que se ha popularizado en los últimos años es el alquiler de habitaciones privadas o compartidas en casas de anfitriones locales. Airbnb es una de las plataformas más populares y tiene presencia en 190 países. El usuario, previo registro gratuito, puede solicitar reservas de habitaciones, apartamentos, casas e incluso palacios.

Pero si su billetera no da para pagar la habitación, no se preocupe. También existe la posibilidad de compartir los conocimientos de un idioma y obtener hospedaje a cambio. GoCambio une a propietarios que quieren aprender o mejorar un idioma con viajeros, a los que ofrecen habitación a cambio de unas horas –negociables- dedicadas a conversación.

Los puntos son una alternativa a las clases de idiomas. Trampolinn tiene un mecanismo de acumulación de puntos entre sus miembros, es decir se obtienen puntos al ofrecer un sofá, cama, habitación o toda la casa para un huésped que luego pueden intercambiarse con otro usuario. Esta plataforma es gratuita y cuenta con 27.000 miembros en 150 países.

El trueque de noches entre particulares es otra de las opciones para reducir la factura de las vacaciones. En NightSwapping los usuarios intercambian habitaciones para luego hospedarse en otras ciudades.

Reservas en hoteles a mitad de precio

Hall Street es otra página que facilita la búsqueda de alojamiento y que da la opción de escoger el mejor precio entre una amplia oferta de hoteles, como Trivago o Booking. Pero además, permite ofrecer y comprar reservas de otros turistas que por alguna razón no pueden realizar el viaje. También está la opción de compartir habitación de hotel, algo que se ha hecho común entre viajeros solitarios. La idea es que la reventa sea hasta 50% más barata que la oferta del hotel.

Si lo que se busca son hoteles de lujo, Secrets Escapes permite hacer reservas online en hoteles de cuatro a cinco estrellas. Ofrece descuentos de hasta el 70% y los hoteles son cuidadosamente seleccionados. La inscripción es gratuita.

Cuando la opción son casas vacacionales, una alternativa puede ser Homeaway, ofrece una amplia oferta de casas con ubicaciones privilegiadas y en sitios paradisíacos. Ya sea que quiera pasar sus vacaciones en una vivienda a la orilla de la playa o con vista a zonas verdes y montañosas, este sitio le dará buenas opciones con estancias mínimas de una noche y precios que van desde los 50 euros a los 500 euros.

Y siempre en el marco de los alquileres de habitaciones o apartamentos para vacaciones, en 2011 nació Wimdu, una plataforma online que ahora cuenta con 300.000 alojamientos en 100 países. Funciona de una manera sencilla: con un motor de búsqueda donde se especifica el lugar que planea visitar.

Transporte seguro y barato

La movilidad es otro de los aspectos que el consumo colaborativo mantiene en auge. Redes como BlaBlaCar, Zipcar y Bluemove tienen miles de usuarios en España, Estados Unidos y Francia. Ya sea compartiendo coche o alquilando uno por un par de horas, estas opciones son ideales para quienes desean ahorrar dinero al transportarse durante las próximas vacaciones.

Registrarse en BlaBlaCar es fácil y gratuito. Puedes buscar a otros usuarios que ofrecen transporte y te permite cuadrar con ellos el sitio exacto del punto de partida y llegada. El ahorro del viaje puede ser de hasta 50% con respecto a otros medios de transporte (trenes, buses o avión).

José Luis Zimmermann, director general de ADigital y portavoz del colectivo de empresas colaborativas Sharing España, afirma que el consumo colaborativo es un fenómeno mundial que está afectando a las economías más desarrolladas y que se ha visto impulsado por las nuevas tecnologías. “Muchas de esas plataformas móviles han permitido poner en contacto al demandante con el ofertante”, enfatizó.

Zimmermann sostiene que la evolución del consumo es cada vez es más responsable y más preocupado por la sostenibilidad y el uso de los activos, es más proclive a ofrecer y compartir aquello que no está utilizando. Y por supuesto la crisis ha sido un impulso porque permite a la gente obtener ingresos por compartir”, apuntó.

De acuerdo a datos proporcionados por Sharing España el año pasado el consumo colaborativo generó 3.000 millones de dólares a nivel mundial.

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