Primeros efectos de la reforma laboral italiana

El ‘Jobs act’ de Renzi impulsa el empleo en Italia

Los contratos indefinidos aumentan un 24% en el primer trimestre por efecto de las bonificaciones y las nuevas indemnizaciones crecientes por despido

El primer ministro italiano, Matteo Renzi.
El primer ministro italiano, Matteo Renzi.

El motor ha arrancado de nuevo. Después de cinco años de caída constante el empleo vuelve a crecer”. Con estas palabras colgadas en su muro de Facebook, el presidente del Gobierno italiano, Matteo Renzi, acogió el mes pasado las buenas noticias que le habían llegado de la Seguridad Social. Según los datos en su poder, los nuevos contratos indefinidos firmados en el primer trimestre de este año fueron 470.784, es decir, 91.277 más que en el mismo período del año pasado, lo que supone un aumento del 24,1%.

Esta mejora se entiende por distintas claves. Por un lado la existencia de bonificaciones en las cotizaciones sociales para las empresas que hagan contratos estables. Desde el 1 de enero y hasta el 31 de diciembre, por cada contrato indefinido nuevo la empresa se beneficia de una exención de hasta 8.060 euros al año. Pero, según el Gobierno, el otro gran factor que ha contribuido a esta mejora es la reforma laboral, que empezó a aplicarse a principios de marzo. Con ella, Renzi se juega buena parte de su hasta ahora fulgurante carrera política.

Según el Instituto italiano de estadística (Istat), el número de ocupados aumentó en abril en 159.000 personas con respecto al mes anterior, lo que significó una subida del 0,7%;mientras que se incrementó en 261.000 ocupados en comparación con el mismo mes de hace un año, lo que supuso una subida del 1,2%. Así, la tasa de desempleo bajó dos décimas de punto en abril, hasta el 12,4%.

Pura miel para el jefe del Ejecutivo y su Jobs act. Este es el americanismo con el que se conoce comúnmente el paquete de reformas que ha revolucionado la manera de concebir las relaciones laborales en el país de la bota. Se trata de un nuevo tipo de contrato indefinido, llamado de garantías crecientes. Este modelo no es otro que una variante del tan discutido contrato único con indemnización creciente por despido, que en España se ha solicitado recientemente desde distintas instancias, entre ellas el programa electoral de Ciudadanos.

Pero ¿cómo es este nuevo contrato? Desde el 7 de marzo todos los nuevos contratos indefinidos fijan una indemnización por despido de dos mensualidades por año trabajado, con un mínimo de cuatro y un máximo de 24 (una mensualidad por año trabajado, con un mínimo de dos y un máximo de seis, en la pequeña empresa).

A todos los viejos contratos se aplican las reglas anteriores: el trabajador despedido puede pedir a un juez el reintegro en plantilla y una indemnización igual al sueldo desde el día del despido al de la reincorporación, y las cotizaciones relativas, con el límite mínimo de cinco mensualidades.

La reincorporación del trabajador –lo que en España se considera despido nulo– era lo que se conseguía en la inmensa mayoría de las ocasiones. Sin embargo, si el despido que se consideraba improcedente tenía por causa un motivo económico (reestructuración, crisis de la empresa, imposibilidad de asignar al empleado a otro puesto), el juez podía fallar la indemnización sin reincorporación.

En el caso de un despido disciplinario, en lugar de la reincorporación, podía establecer una indemnización de entre 12 y 24 mensualidades. Si el contencioso se refería a un trabajador de una empresa pequeña o mediana, se fallaba la reincorporación dentro de tres días o una indemnización igual a un mínimo de dos meses y medio y un máximo de 14.

Por el contrario, según las nueva ley italiana, los únicos supuestos que el Jobs act admite para que el trabajador se reincorpore a su empleo son los que incurran en defectos formales de comunicación o discriminación hacia el trabajador. En todas las demás situaciones, solo se prevé la indemnización.

Para los despidos colectivos se aplican las mismas pautas que en los individuales. Y, antes de ir a juicio, el empresario puede poner en marcha la llamada conciliación estándar. Es decir, ofrecer al trabajador una mensualidad por año trabajado, hasta un máximo de 18. Al aceptar este importe –que es totalmente exento de IRPF– el empleado renuncia a recurrir el despido y la relación de trabajo se considera finiquitada.

La reforma de Renzi no contempla, sin embargo, la vertiente más pura del contrato único. Esto es, no elimina los contratos temporales, ya que sigue siendo posible firmar un contrato de duración determinada, que no supere nunca los 36 meses. Con esta opción no se puede contratar a más del 20% de la plantilla, excepto en las pymes de cinco empleados o menos, en las que no hay límites, así como en otros casos concretos.

Elogio de la OCDE y críticas de los sindicatos a la reforma

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) bendice la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Matteo Renzi: “El Jobs act puede mejorar de forma radical el mercado del trabajo, al hacer que los riesgos se compartan más y al aumentar la red de las garantías sociales”, aseguró este organismo.

Sin embargo, para el principal sindicato italiano, CGIL –que se movilizó contra la reforma junto a parte del mismo partido de Renzi, el PD– “se trata más bien de un regalo para las empresas”, en palabras de la secretaria general, Serena Sorrentino. “No hacía falta eliminar los derechos de los trabajadores. Los incentivos no deberían estar vinculados a las transformaciones de los contratos antiguos, sino solo a los contratos nuevos”, añadió.

El secretario general del sindicato UIL, Carmelo Barbagallo, también se mostró crítico con el Jobs act : “La transformación de los contratos de duración determinada a indefinidos se hace a través de una reducción de las garantías de los empleados”, subrayó.

Por el contrario, la opinión de la secretaria general del sindicato CISL, Annamaria Furlan, es positiva: “Por primera vez en este país contratar de manera estable cuesta menos que hacer un contrato de duración determinada”, concluyó.

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