Gracias a los recortes de la reforma y un incremento de la demanda este año

La tarifa eléctrica registrará un superávit de más de 800 millones

El Gobierno no podrá, sin embargo, bajar la factura de la luz

La Ley Eléctrica obliga a destinar los superávit a amortizar la deuda eléctrica

El excedente del año pasado, de más de cien millones, podría anotarse en 2015

José Manuel Soria, ministro de Industria, con el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal.
José Manuel Soria, ministro de Industria, con el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal.

Los recortes de la reforma eléctrica; la eliminación de ciertas partidas de los peajes y la recuperación de la demanda se traducirán este año en un importante superávit de tarifa, que podría rondar los mil millones de euros. Este dato se basa en las últimas estimaciones de las propias compañías del sector, que apuntan a un excedente de entre 800 y 900 millones y en las más optimistas de la CNMC, que ya en su informe del pasado 26 de noviembre sobre ingresos y costes del sistema eléctrico para 2015, lo situaba en más de 1.400 millones de euros.

Sin embargo, la buena noticia no se podrá traducir en una bajada de los peajes o parte regulada de la factura que pagan la totalidad de los consumidores, ya que la Ley Eléctrica obliga a destinar los excedentes que se produzcan a la amortización anticipada de la deuda eléctrica, que suma unos 28.000 millones de euros.

La citada cifra mínima de 800 millones de euros parece garantizada con la desaparición de dos partidas de costes: los 200 millones del incentivo al carbón nacional que desapareció el pasado 31 de diciembre y los 550 millones del servicio de interrumpibilidad de la gran industria que, desde este año, se paga como precio de la energía y no en los peajes de acceso.

Respecto al carbón, aunque el ministerio está tramitando un nuevo sistema de ayudas (que deberá autorizar la Comisión Europea), se descarta que este vaya a suponer coste alguno para la tarifa eléctrica este año. Se trata de un incentivo al consumo de mineral autóctono por parte de las centrales térmicas, que servirían para financiar inversiones medioambientales (desnitrificación de la planta). Como la ayuda se fraccionará (un 20% a la presentación del proyecto y el resto, cuando este se ponga en servicio), es improbable que se pague nada este año.

Además, por el lado de los ingresos del sistema, estos podrían aumentar en 140 millones de euros gracias al incremento de la demanda que ya es palpable en los primeros meses del año. Teniendo en cuenta que los ingresos por peajes rondan los 14.000 millones, con un aumento del consumo del 1%, se lograría aquel importe.

Aunque las bajadas generalizadas de potencia por parte de los consumidores, especialmente las pymes, para contrarrestar los incrementos del término fijo aprobados por el Ministerio de Industria en 2013, provocaron una fuerte caída de los ingresos por peajes en 2014 (769 millones de euros)en 2015 este descenso se ha contenido y, en cambio se mantiene una subida de la demanda de en torno al 1%, frente a una caída similar el año pasado.

Por lo tanto, en el sector consideran seguro el excedente mínimo de entre 800 y 900 millones de euros este año. Además, a partir de ahí, el hueco de la tarifa podría ampliarse si el superávit estimado para 2014 (entre 100 y 200 millones, aún por liquidar) se computase en 2015. Esto se conseguiría si la liquidación de impuestos energéticos de 2014 que Hacienda ha saldado en 2015 se anotan este año y si entran en el presente ejercicio devoluciones de ingresos de las renovables correspondientes a 2014. Ese año, el recorte de la retribución de esas energías superó los 450 millones.

 

El excedente no se destinará a una bajada de la luz

El artículo 19 de la Ley Eléctrica de diciembre de 2013, establece que “los superávit de ingresos del sistema (..) serán considerados ingresos liquidables del ejercicio en curso y siempre que existan desajustes de años anteriores se destinarán a la reducción de las cantidades pendientes de devolución”. Solo el Fondo de Titulización de la Deuda Eléctrica (FADE) que colocó con el aval del Estado entre 2011 y 2013 el grueso de los desfases, tiene pendiente de amortización 18.000 millones de euros. Una deuda que renueva periódicamente.

Por tanto, aunque el Gobierno pudiera caer en la tentación de bajar los peajes en 2016 aprovechando el significativo superávit tarifario que se prevé en un año electoral, es imposible que pueda hacerlo sin inclumplir la ley. De forma indirecta, al amortizarse parte de la deuda, los peajes bajarán algo al reducirse la anualidad por los déficit pasados que los usuarios pagan cada año (este año, esta hipoteca supera los 2.900 millones).

Dado que los Presupuestos del Estado han aportado este año casi 900 millones de euros como contribución a los sobrecostes de los sistemas extrapeninsulares, Hacienda podría eliminar esta partida aprovechando los mayores ingresos del sistema eléctrico, lo cual le permitiría reducir el déficit público, aunque también una amortización del FADE beneficiaría a la deuda del Estado. Una medida que, en cualquier caso, solo podría adoptarse a partir del año que viene, pues esa partida presupuestaria ya se ha desembolsado.

En definitiva, aunque la Ley Eléctrica fija un mecanismo de subida automática de los peajes a partir de cierto desajuste de ingresos, no permite de la misma manera una bajada en caso de superávit, en tanto exista una deuda histórica que pagar.

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