Editorial

Vientos de revitalización empresarial

La importante operación de desinversión que ha realizado Sacyr con la venta de su filial Testa a la Socimi (sociedad anónima cotizada de inversión inmobiliaria) Merlin Properties supone un punto de inflexión para una compañía que deja atrás las turbulencias vividas durante la crisis y se dispone a reorientar su negocio a través de un nuevo plan estratégico. El acuerdo con Merlin permite al grupo presidido por Manuel Manrique reducir su deuda en 1.700 millones y captar casi 1.800 millones de caja. Ello aumentará notablemente su capacidad financiera con vistas a afrontar tres grandes retos: potenciar su división de concesiones, internacionalizar la de servicios y optar a hacerse con proyectos de mayor volumen tanto en obra civil como industrial. Todo ello forma parte de un programa de actuaciones con un horizonte de cinco años que será explicado hoy durante la junta de accionistas de la compañía. La nueva hoja de ruta de Sacyr pasa por invertir en nuevas concesiones y apostar de forma clara por una división que ha intentado reforzar desde que se vio obligada a vender Itínere, en mayo del año pasado. La estrategia de invertir en autopistas desde la fase de diseño –el denominado greenfield– traerá como consecuencia un aumento de negocio también para la constructora del grupo, a la que Sacyr pretende situar en la liga de los contratos de gran volumen, donde competirá con empresas como ACS, OHL o Ferrovial y se posicionará en mercados de alta exigencia, como el estadounidense. En el área de construcción industrial, el grupo quiere concentrarse en regiones con fuerte potencial estratégico, como Oriente Medio o México, mientras que en el negocio de servicios –que representa la división Valoriza– el gran reto es la internacionalización.

La operación suscrita con Merlin certifica la salida de Sacyr del sector inmobiliario y prepara a la compañía –que mantiene una participación del 9% en Repsol– para concentrar su musculatura en el corazón original de su negocio y aspirar a convertirse en una de las referencias internacionales en los sectores y países en los que opera. Por su parte, la compra de Testa –que se articulará en tres fases y concluirá en un año– consolida a Merlin como la mayor Socimi de España y la convierte en una de las más grandes inmobiliarias del mercado, con 5.500 millones de euros en activos, que aportarán 290 millones anuales. La capitalización de la nueva Merlin permite a la compañía aspirar a cotizar en el Ibex 35 y la distancia del grueso de estas sociedades de inversión inmobiliaria. Más allá de los términos del acuerdo, la operación suscrita entre Sacyr y Merlin constituye una muestra elocuente de que los duros y secos vientos de la crisis han dado paso a un nuevo escenario en el que las empresas buscan con vitalidad reordenar su estrategia y prepararse para el futuro.

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