Ritz-Carlton opera el ‘resort’ del sur de la isla canaria

Abama, golf y estrellas Michelin en Tenerife

Este deporte y la oferta gastronómica son las principales atracciones del resort

Campo de golf de Abama con el hotel al fondo.
Campo de golf de Abama con el hotel al fondo.

En una ladera de las montañas volcánicas del sur de la isla de Tenerife se extiende el manto verde del campo de golf Abama. Situado junto a las instalaciones del resort Ritz-Carlton del mismo nombre, el paisaje es uno de sus grandes atractivos. Al fondo, si el día está despejado y no hay calima, el golfista puede disfrutar de las vistas del mar y de la isla de la Gomera.

El golf se ha convertido en una de las piezas clave del turismo que llega al hotel de la cadena estadounidense. Cada vez más turistas internacionales acuden con interés de jugar. Víctor Sáez, director del campo, explica que “a pesar de ser temporada baja”, se nota mayor afluencia que otros años. “En 2015 estamos creciendo al ritmo del 10%”.

La mayor parte de los clientes llega desde el hotel, aunque Sáez afirma que los hay que vienen desde los otros resorts de la zona. “Es un campo insignia en la isla, por su localización y clima, está en un lugar privilegiado”. Cada año, unas 330.000 personas juegan en la isla al golf, según datos del cabildo, la gran mayoría son turistas extranjeros.

La dirección del campo cuida hasta el más mínimo detalle del diseño y el estado de las instalaciones. De las 34 personas que trabajan en las instalaciones, 23 son miembros de mantenimiento. Según Sáez, la innovación es imprescindible para un campo de esas características. En esta línea, están investigando en producir su propio abono para el césped y en desarrollar un sistema para reducir el consumo de agua. “En una isla, el gasto hídrico es el más elevado sobre todo un campo como este”.

MB y Kabuki, a metros de distancia

El Ritz-Carlton Abama destaca especialmente por contar, dentro de sus instalaciones, con tres estrellas Michelin. El MB, de Martín Berasategui, suma dos de ellas y Kabuki cuenta con un galardóin de la prestigiosa guía frances. Junto al golf, la oferta gastronómica es fundamental para la atracción de turistas. “La gastronomía es un atractivo más dentro de nuestra oferta”, explica Pedro Contreras, director gastronómico del hotel. “Queremos que estos reconocimientos se puedan expandir al resto de los restaurantes del complejo hotelero”.

El restaurante de Berasategui, que en Abama está dirigido por Erlantz Gorostiza, recibió su segunda estrella en la última edición celebrada en Marbella. Del restaurante Kabuki, cuyo alma mater es el cocinero Ricardo Sanz con una estrella Michelin en el restaurante de Madrid, se ocupa el chef canario Daniel Franco que añade a la comida asiática los sabores de las islas.

Además de golf, el campo ofrece también un hoyo 19 con un restaurante, que también sirve para eventos organizados por el hotel. Este local se suma a la oferta gastronómica del resort, que cuenta con tres estrellas Michelin: una en Kabuki y dos en MB. “Es la mejor forma de acabar el día de juego”, afirma Sáez. Gastronomía y golf se convierten así en los dos polos de atracción que tiene el hotel tinerfeño.

Ritz-Carlton consiguió que el establecimiento llevase el nombre de la marca en 2014 a pesar de que lo gestiona desde hace años hace años. Ser reconocido con esto también ha afectado al campo de golf. “Nos ayuda en el posicionamiento y nos da visibilidad en los mercados generadores de turistas ya que la marca tiene un gran bagaje de profesionalidad”.

La llegada de este grupo hotelero ha permitido también emprender cambios en el green. Su director explica emocionado la creación de una academia que empezará a funcionar a partir de este verano, ya que faltaba una escuela con sello propio. En ese sentido, Sáez explica que están elaborando un estudio para analizar las necesidades del mercado y se están preparando con dotación de tecnología y profesionales para que los clientes más experimentados o tambien aquellos con menos experiencia puedan mejorar en la práctica de este deporte.

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