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El dilema de los bancos italianos

Italia plantea un desafío para los inversores bancarios. Durante los últimos cuatro años, una economía a la baja y un débil gobierno dejó a las entidades con rentabilidad negativa sobre recursos propios. Los alentadores beneficios del primer trimestre, una vuelta al crecimiento ayudado por la expansión cuantitativa del Banco Central Europeo, y el gobierno reformador del primer ministro, Matteo Renzi , implican que podrían registrar retornos por encima del coste de capital. Pero apostar en Italia implica pagar o saltar al vacío.

Intesa Sanpaolo, el mayor banco de Italia por capitalización bursátil, registró su primer crecimiento interanual de los préstamos en dos años en el primer trimestre de 2015, y las menores provisiones para pérdidas por préstamos desde 2011. UniCredit, la siguiente mayor entidad de Italia por valor, también observa un incremento de los préstamos y una disminución de las pérdidas.

Los inversores podrían tener una oportunidad en los bancos más pequeños por las reformas de Renzi

El problema es que Intesa Sanpaolo cotiza en un relativamente caro 1,3 veces la previsión de su valor tangible en libros para 2015, y un Core Tier 1 fully loaded del 13% obstaculiza los retornos. UniCredit tiene el problema opuesto: mientras que se sitúa en solo 0,8 veces el valor tangible en libros, su ratio de capital del 10% parece bajo.

Los inversores podrían en cambio tener una oportunidad en los bancos más pequeños de Italia: Banca Monte dei Paschi o una mutua como Banco Popolare. Las reformas clave de Renzi –que obligan a las financieras mutuales a cambiar las reglas de votación y fusión y racionalizan las leyes de quiebra– han cambiado las reglas de juego. MPS está más orientado a un éxito de Renzi: su stock de préstamos morosos es el doble del capital tangible. Sin embargo Renzi podría fallar.

De ahí que los inversores puedan virar hacia los nombres más grandes. Intesa podría todavía aumentar la rentabilidad sobre el capital en 1,9 puntos porcentuales si la reforma de la bancarrota da sus frutos, calcula Societé Générale. Cuando se trata de apostar por la recuperación de Italia, los inversores podrían apostar primero por la seguridad.

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