Editorial

Demasiado pronto para agitar salarios

Los sindicatos y la patronal se apresuran a cerrar un pacto salarial tras estar cinco largos meses dándole vueltas a un instrumento que se resuelve en unas pocas semanas y cuyo contenido puede concentrarse en un par de folios. Cuando la negociación colectiva está bastante avanzada, pese a que el acuerdo anterior había vencido el 31 de diciembre, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales y los sindicatos UGT y CC OO cuadran un documento que cambia sustancialmente el marchamo que las empresas y sus comités habían imprimido a la negociación salarial, al menos para este año. Si hasta ahora se había pactado una subida media del 0,7%, ahora la referencia nominal de las alzas retributivas para este ejercicio pasará a ser automáticamente del 1%, por muy explícito que sea el documento que finalmente se firme en que la subida para 2015 debe ser de “hasta un 1%”.

Si el 0,7% firmado para miles de trabajadores y empresas era el adecuado, para las plantillas y las empresas que hasta ahora no habían afrontado la revisión o no habían logrado ponerse de acuerdo, la nueva referencia “adecuada” será el 1%, cuando seguramente muchas empresas no estarán en disposición de asumirlo, tal como ha recordado sistemáticamente el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi. Con la mediación del pacto salarial la subida anual se ha incrementado un 40% sobre la que el común de empresas y comités consideraba aceptable.

En todo caso, más allá de lo que opinen las empresas individualmente, la patronal y los sindicatos lo consideran acertado, puesto que lo ratifican; pero con similar entusiasmo se ha sumado el Gobierno a valorar el pacto para este año y el próximo, por defender que las subidas pactadas se mueven “en línea con lo que recoge el Programa de Estabilidad y Crecimiento en materia de salarios”. La subida para 2016 es de hasta el 1,5%, y habrá una cláusula que revise el salario si se ha producido una desviación de los precios (IPC) de al menos un 2,5% entre 2015 y 2016.

Aunque la economía crece a buen ritmo y genera empleo, no ha recuperado toda la competitividad perdida en los diez primeros años del euro frente a las economías más industrializadas del entorno. Se ha recuperado una parte muy importante en los últimos años, pero en absoluto toda. El índice de garantía de la competitividad incorporado en la ley de desindexación aprobada a finales de 2013 recomienda que los costes se muevan en el entorno de la inflación de la zona euro (el mercado natural español) y por debajo de él mientras no se recupere la competitividad destruida. Según tal índice, los salarios deberían permanecer más tiempo en el entorno del 0%, conforme a los cálculos que en su día hizo el Banco de España, salvo generaciones muy importantes de productividad, que solo se concentran en algunos sectores, pero no en todos.

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