Reclaman cambios en el modelo educativo

Los agujeros que las empresas detectan en la nueva FP dual

Piden fondos para formar adecuadamente a los tutores.

También solicitan atraer a las pequeñas y medianas empresas a participar en el sistema.

Un alumno de FP haciendo prácticas en el centro de trabajo
Un alumno de FP haciendo prácticas en el centro de trabajo

El sistema de Formación Profesional (FP) dual, que combina el aprendizaje con prácticas en las empresas, arrancó hace tres años con la intención de ofrecer una salida a aquellos jóvenes que habían abandonado su formación académica con antelación para trabajar en la construcción o para aquellos que quisieran una alternativa diferente a la universidad. En el peor año de la crisis, este sistema parecía la panacea para tratar de rebajar la brutal tasa de paro juvenil, por encima del 50%. Las primeras promociones que se han formado en las grandes empresas durante estos tres ejercicios ya han salido al mercado laboral y el número de matriculados se ha duplicado en el último ejercicio, pasando de 9.500 a 18.000 alumnos inscritos. Sin embargo, detrás de esas cifras, las empresas han detectado agujeros que sería necesario cubrir para corregir las deficiencias encontradas.

Exigen que no haya distintos criterios para colaborar por autonomías

Así lo pusieron de relieve las empresas que participaron el pasado viernes en un encuentro sobre la Formación Dual en España en el que participaron directivos de multinacionales como Nestlé, Bertelsmann o Seat. Guillem Salvans, senior project manager de la Fundación Bertelsmann, remarcó que el debate previo y posterior a la creación del sistema se centró en exceso en la remuneración que iba a percibir el aprendiz y no en la calidad de los contenidos que iba a recibir y quién se los iba a impartir. “Cobrar un buen sueldo no garantiza el aprendizaje”, apuntó Salvans, quién señaló que no existen indicadores cualitativos que midan la mejor o menor inserción laboral o si el alumno que combina prácticas y formación mejora sus notas. También, apuntó que no existen indicadores para saber si un tutor está suficientemente cualificado para impartir esos conocimientos. De hecho, la gran mayoría de los ponentes coincidió en que la selección de personal es de carácter voluntario y que es el propio trabajador el que decide dedicar parte del tiempo de su jornada laboral a formar a jóvenes.

Ya sea por razones económicas o simplemente de gestión, las pequeñas y medianas empresas, que son mayoría en el tejido industrial, no pueden tener personal exclusivamente dedicado a formar. “Tiene que haber alguien que financie esa actividad como sucede en otros países de la UE”, dijo Salvans.

Otra cuestión por resolver y que plantearon las firmas es si el sistema está orientado para cubrir las futuras bajas de trabajadores o para mejorar la formación de los jóvenes, con independencia de que posteriormente se queden o no en la empresa que les ha facilitado la enseñanza. “Si una empresa tiene vocación de futuro, hacer cantera es muy importante”, apuntó Manuel Moreno, responsable de formación de Seat. Esta multinacional del automóvil tiene una escuela de formación, con los mismos requisitos y obligaciones que las que la matriz Volkswagen tiene en el resto del mundo. “Por ello, la formación de tutores es clave. En la actualidad, tenemos 170 aprendices y 40 tutores, que nos garantizan la continuidad en los puestos de trabajo”, apuntó. Ésta es una visión muy diferente a la defendida por Luis García, director de recursos humanos de Nestlé, quién apuntó que el interés de la multinacional suiza por formar y dar prácticas a los jóvenes pasa por ofrecer una formación de más calidad. “Nuestro interés no es cubrir futuras vacantes”, señaló. Asimismo, criticó el hecho de que los títulos académicos no diferencien a aquellos alumnos que estudian la FP reglada y la dual, “acaban con la misma titulación” y la dispersión normativa que existe a la hora de que las comunidades autónomas y los centros de formación acuerden cómo colaboran.

Un proceso que, tal y como recordó Salvans, ya se ha visto paralizado por la irrupción de la crisis y que necesitaría de una decidida apuesta de promoción. “Hay falta de conocimiento y empresas que no quieren entrar en el sistema porque todavía siguen centradas en despedir personal”, apuntó.

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