Editorial

Luces y sombras sobre el empleo

Los datos del mercado de trabajo del primer trimestre del año, conocidos ayer a través de la Encuesta de Población Activa (EPA), apuntan ya a una consolidación del motor del empleo en España. Pese a que durante esos tres primeros meses de 2015 se destruyeron casi 115.000 empleos, la cifra representa la mitad de los puestos destruidos en el mismo periodo del año anterior. Ello ha permitido mantener un avance del empleo en términos anuales del 3%, con medio millón de ocupados más que en 2014 y un ritmo de creación de puestos de trabajo casi medio punto mayor que el de ese ejercicio. Los datos del primer trimestre del año suponen, además, el menor recorte de puestos de trabajo en este periodo –en un trimestre en el que es habitual que el empleo disminuya– desde el comienzo de la crisis.

Si se analizan los datos desestacionalizados –sin el efecto de la diferencia de días hábiles– la radiografía de este comienzo de año resulta todavía más positiva: un crecimiento del 0,4% en lugar de un descenso del 0,65%, como indican los datos sin corregir. Todo ello confirma que el mercado laboral ha superado ya el esperado punto de inflexión, tras años de destrucción del empleo. La explicación de esta mejora no es un secreto. Como recordaba ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos, los datos de la EPA dibujan una economía que crece por encima del 3%.

Hay dos sectores cuyo comportamiento ha sido especialmente positivo y ha impedido que ese recorte de empleo tradicional durante el primer trimestre del año haya sido mayor: el sector público y la construcción. El primero de ellos, cuyo crecimiento hay que enmarcar en un contexto de cercanía de elecciones autonómicas y municipales, no constituye una buena noticia en una economía que debe ajustar todavía sus desequilibrios fiscales para cumplir con los objetivos de déficit y que debería emplear el escaso margen de maniobra del gasto público en actividades productivas y de inversión. El segundo es la consecuencia de la progresiva e intensa recuperación que está viviendo el sector inmobiliario en España, con un empleo que está creciendo a casi un 13% anual y que duplica el del siguiente nicho de creación de nuevos puestos: la industria. El aumento del empleo en el sector industrial constituye también una excelente noticia que confirma el crecimiento y fortalecimiento de las manufacturas.

Pese a los buenos datos, España tiene todavía un largo camino que recorrer. En nuestro país siguen faltando tres millones de empleos para recuperar el nivel previo a la crisis, un objetivo que llevará su tiempo y en el que no caben milagros. Sin embargo, la EPA indica que los puestos de trabajo no solo crecen, sino que su calidad comienza a mejorar: el nuevo empleo creado en el primer trimestre es fijo. Un excelente perfil que hay que afianzar.

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