Nuevas previsiones macroeconómicas

El FMI eleva medio punto el crecimiento de España para 2015

Prevé una fuerte corrección en EE UU por el encarecimiento del dólar

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Las nuevas previsiones macroeconómicas del Fondo Monetario Internacional, hechas públicas este mediodía, fueron recibidas con ambivalencia por el Ejecutivo español. La buena noticia procede de la revisión al alza realizada sobre el crecimiento previsto para este año y el que viene. Si en enero el FMI auguraba que la economía española crecería un 2% este año y un 1,8% el siguiente, tres meses después las ha revisado al alza hasta un 2,5% en 2015 (medio punto más) y un 2% en 2016 (dos décimas más).

Se trata de la segunda mayor revisión entre todos los países analizados por el FMI, tan solo por detrás de India, cuyo PIB avanzará un 7,5% este año y el que viene, lo que supone 1,2 puntos y 1 punto más que la estimación de principios de año. De este modo, el Fondo, al igual que hizo la Comisión Europea en su último informe de perspectivas, augura que España será la economía que más crecerá en los dos próximos años en la zona euro (un punto más que la media de los 19 países que la componen) y la segunda en la Unión Europea, por detrás de Reino Unido (2,7%).

El Fondo augura un enfriamiento de los intercambios comerciales

Las malas noticias, sin embargo, proceden de la profunda revisión a la baja que sufren la gran mayoría de las economías emergentes, así como Canadá y EE UU, dos de los desarrollados más importantes. El mayor retroceso se produce en el caso estadounidense, donde los técnicos del FMI auguran que el PIB crecerá un 3,1% este año y el que viene, lo que supone cinco y dos décimas menos que lo estimado en enero. “La demanda interna se sostendrá por los bajos precios del petróleo, la moderación en la política de consolidación fiscal y la política monetaria acomodaticia, pese a la gradual subida de tipos de interés y el impacto negativo que sobre algunas exportaciones está teniendo el encarecimiento del dólar”, subraya el informe.

El conjunto de los emergentes analizados crecerá una media del 4,3% este año, lo que supone el nivel más bajo desde 2013. El informe justifica esta contracción por tres factores. “La caída del precio del petróleo provocará bajo crecimiento en los países exportadores, especialmente en aquellos con condiciones difíciles como Rusia; la política monetaria de China para reducir el recurso al crédito provocará una caída progresiva de la inversión pública, especialmente en el sector inmobiliario, mientras que la depreciación de las materias primas, unida a una menor confianza en Brasil, obliga a revisar a la baja las perspectivas en América Latina”.

Los emergentes crecerán al ritmo más lento desde 2013

Con EE UU y los países emergentes creciendo menos, la economía española deberá basar todo su crecimiento (el Ejecutivo baraja incluso que pueda llegar al 3% este año) en la demanda interna, ya que la externa, lejos de aportar, restará al PIB, tal y como sucedió el pasado ejercicio. Así lo advierte el estudio, que alerta sobre un profundo enfriamiento de los intercambios comerciales en el mundo. En 2015 crecerán un 3,7%, una décima menos de lo previsto en enero, y en 2016 avanzarán un 4,7%, seis décimas menos que la última estimación. Una corrección que afectará exclusivamente a los países desarrollados.

En este contexto, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, sugiere que un gran número de factores está amenazando las previsiones del crecimiento mundial. “La herencia de la crisis financiera y de la zona euro (bancos débiles y altos niveles de endeudamiento público y privado) está condicionando el gasto y el crecimiento en algunos países”. En su opinión, la combinación del envejecimiento progresivo de la población, la baja inversión y los lentos avances en productividad provocarán un crecimiento potencial mucho más bajo para las economías desarrolladas y emergentes. Además advierte que la caída de los precios del petróleo “generará una fractura entre países ganadores y perdedores”.

Mejores previsiones de empleo para España

Las perspectivas económicas que maneja el Fondo Monetario Internacional para España revelan que la senda de precios bajos continuará y eso repercutirá en nueva ganancias de competitividad. El FMI augura que la inflación cerrará este año en una tasa negativa de siete décimas, la segunda más baja de la zona euro tras Chipre (-1%). También apuntan a que el superávit por cuenta corriente también se logrará este año y el que viene, aunque será mínimo.

Quizá el dato más revelador es que el Fondo también augura una explosión de empleo en España, ya que prevé que la tasa de paro baje dos puntos en un año, pasando del 24,5% al 22,6%. Este último dato es incluso tres décimas mejor de la previsión que el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha incluido en su último cuadro macroeconómico, que se revisará este mes.

Pese a esa mejoría, España seguirá teniendo la segunda peor tasa de paro en la UE, tan solo por delante de Grecia, que recortaría a un punto la diferencia entre ambas tasas. Un borrón en el expediente "inmaculado" del que presume el Ejecutivo y que solo podrá difuminarse, tal y como reconoce el Ejecutivo, con un ciclo de crecimiento por encima del 2% en los próximos años. En plena campaña electoral, los ministros, en especial el de Hacienda y el de Economía, han alertado sobre el escenario poselectoral y los cambios de rumbo en política económica, que podrían llevarse, a su juicio, todos los logros conseguidos en esta legislatura.

Rozará el objetivo de déficit en 2015 y 2016

El Ejecutivo prevé que el déficit público bajará al 4,2% este año y al 2,8% en 2016. Unas estimaciones que fueron parcialmente matizadas por la Comisión Europea, cuyo último informe estimaba que el déficit bajaría al 4,5% este año (tres décimas por encima del objetivo pactado) y que se quedaría en el 3,7% en 2016, nueve décimas por encima del objetivo. La discrepancia entre Madrid y Bruselas radicaba en el efecto que la reforma fiscal iba a tener sobre los ingresos del Estado.

En su nuevo informe de perspectivas, el FMI sí avala las previsiones del Ejecutivo de Rajoy y augura que rozará el objetivo pactado con las autoridades comunitarias. De este modo, el saldo negativo entre ingresos y gastos se quedará este año en el 4,3% del PIB, una décima por encima, y en el 2,9% en 2016, otra décima por encima.

Las estimaciones del FMItambién constatan que el déficit estructural (aquel que surge del análisis descontando el impacto del ciclo económico) seguirá en la línea descendente que se inició en 2009. Así, del déficit estructural del 2,7% con el que se cerró 2014 se pasará a otro del 2,3% en 2015 y del 1,5% en 2016. Pese a ello, esos desfases son superiores a la media de la UE (-2,3% y -1,5%).

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