Las grandes empresas alemanas empiezan a copiar a las startups

La mayoría de las empresas alemanas son muy antiguas. Se lanzaron hace mucho tiempo y necesitan mirar los nuevos procesos de las startups. Los responsables han reconocido que necesitan de esta innovación para continuar.

Las grandes empresas alemanas empiezan a copiar a las startups

Cambia, todo cambia. Así reza una famosa canción latinoamericana cuya letra es extensible, a día de hoy a las grandes corporaciones germanas. En concreto, estas compañías han comenzado a asociarse con nuevas empresas de carácter emprendedor, especialmente start-ups, con la intención de desprenderse de su antigua cultura empresarial e impregnarse de las connotaciones de las nuevas organizaciones de carácter tecnológico.

Y es que la mayor parte del tejido empresarial de este país está compuesto por empresas de amplio recorrido histórico. Así, más de la mitad de las compañías que forman parte del índice alemán DAX fueron creadas en el siglo XIX, siendo la más joven de ellas la compañía SAP, que fue fundada hace 43 años. Por el contrario, las 30 empresas de mayor tamaño del Nasdaq surgieron en los años ochenta o más adelante y Facebook, que ocupa la cuarta posición, únicamente cuenta con diez años de vida.

Este contraste ha hecho replantearse a las viejas glorias de la economía alemana, el motor de Europa, sus estrategias comunicacionales y tecnológicas. De ahí que los responsables de las mismas hayan reconocido públicamente temer perder todo lo conseguido si no logran identificar al público con sus valores, para lo que están dispuestas a llevar a cabo innovaciones rápidamente.

Entre las mismas destacan su adaptación a todo lo relativo con el marketing online y la tecnología web y dispositivos móviles, que han surgido en los últimos años y cuentan con una extensa penetración entre los usuarios. Una muestra de la intención que pretenden desarrollar estas compañías, apostando por reproducir los patrones de comportamiento de Google, Apple o Amazon.

Más inversión en start-ups

Con estos propósitos, a nadie debería extrañarle que grandes compañías alemanas hayan advertido este peligro y se hayan puesto manos a la obra en adaptarse a las starp-ups, en un intento de aunar experiencia digital y atraer nuevos jugadores cuya innovación podría suponer una amenaza para el propio negocio de estas empresas. Metro, Bayer, Evonik y Deutche Telekom ya han empezado.

Una tendencia que llevaría a una clara conclusión: el aumento de la inversión en capital-riesgo, lo que evitaría el estancamiento de la innovación en este país. Y es que a pesar de que la inversión en este tipo de compañías de carácter tecnológico aumentó el pasado año, duplicándose incluso y llegando hasta los 1.740 millones de euros, se trata de un total menor a la que solo recaudó la compañía Uber autónomamente en Estados Unidos. Un contraste que se percibe en el capital ingresado por estas compañías, que según estima Thomson-Reuters el pasado año casi alcanza los 50.000 millones de dólares.

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