Editorial

Liquidación rápida en Banco Madrid

El hecho de que a la comisión rectora del FROB le haya bastado con solo un día, frente a las dos semanas de plazo que le dio el juez, para decidir la “no apertura de un proceso de resolución” de Banco Madrid, es decir, no rescatarlo y dejarlo abocado a la liquidación, es la señal inequívoca de la basura acumulada en el funcionamiento de la entidad. Esa misma agilidad es con la que se deben dar los siguientes pasos para que, con todas las garantías judiciales, exigencia de responsabilidades y la debida transparencia, el borrón desaparezca cuanto antes de un sistema financiero que sale de un extraordinario y difícil proceso de reconversión y al que lo que menos falta le hace es cualquier contagio de coste reputacional. El pequeño tamaño de la entidad ha facilitado la toma de decisiones, pero la imagen del sector está más sensible que nunca a impactos negativos. La larga lista de infracciones a la normativa contra el dinero negro detectadas en Banco Madrid, todas graves o muy graves, debe activar resortes para perfeccionar los controles y dejar clara la tolerancia cero al blanqueo en España. Que la sede del coladero estuviera en el mismísimo corazón de la capital y llevase hasta su mismo nombre, más que quedar en anécdota, debe servir de advertencia a las autoridades. Y el proceso ha de ser también un aviso para los amantes de las rentabilidades estratosféricas, que nunca suelen estar limpias.

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