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El yen no alegra la economía nipona

Un yen más débil no está alegrando mucho la economía de Japón, aunque la mitad del crecimiento del PIB del país en el cuarto trimestre provino de las exportaciones.

La economía fue peor de lo estimado previamente, según mostraron ayer los datos revisados del PIB. La demanda local privada, que ha estado de capa caída desde que el gobierno incrementara el impuesto sobre las ventas en abril de 2014, apenas subió. En el crecimiento del 0,4% del PIB trimestral, las exportaciones netas representaron el 0,2%.

Cuando Shinzo Abe se convirtió en primer ministro en diciembre de 2012, el comercio exterior no estaba destinado a ser la muleta sobre la que Japón se apoyara para salir de la recesión. Se suponía que los grandes exportadores ayudarían a la economía a funcionar más rápido, por lo que Abe los recompensó con una disminución del 30% en el valor del yen frente al dólar.

Sin embargo, los destinatarios de esta bonanza no han sido tan generosos. A medida que el yen se ha vuelto más competitivo, los exportadores nipones han reducido sus precios en dólares para ganar cuota de mercado. Pero no han compartido los ingresos con los trabajadores.

¿Podría haber sido Japón Inc. más audaz y haber ganado más cuota de mercado? Los analistas de Barclays creen que sí. Medidos en dólares, euros y otras divisas en que los contratos de exportación se escriben, los precios de los productos japoneses en el extranjero se han reducido un 5,7% desde diciembre de 2012. Pero durante el mismo período, el yen japonés se ha convertido en un 24% más barato en términos ajustados a la inflación frente a una cesta de otras monedas.

Los fabricantes japoneses están probablemente conteniendo unos descuentos más pronunciados porque los ingresos globales son muy débiles como para aumentar los volúmenes de ventas. En ese caso, imprimir más yenes no será de mucha utilidad.

Quizá sea el momento, como los estrategas de divisas de Barclays afirman, de cambiar el enfoque de un yen más débil a un estímulo salarial. El problema es que las empresas solo contratan empleados no regulares. Las reformas laborales se han retrasado demasiado. Esto es un recordatorio de que un yen débil puede ser la muleta de Japón, no su calzado para correr.

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