La AEB critica la publicación de los test de estrés por la “tensión que genera al sector

Restoy insta a vigilar la contabilidad de la banca

El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy.
El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy.

“Resulta difícil lograr un rendimiento adecuado de la supervisión si esta no alcanza a la revisión profunda de los estados contables de las entidades”, aseveró este jueves el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy.

En un momento en que la veracidad de las cuentas presentadas por Bankia en su salida a Bolsa está siendo objeto de una investigación judicial, el número dos del Banco de España aseveró que pese a que el objetivo fundamental de los supervisores hoy día es vigilar la solvencia de las entidades, “en la medida en que estas ratios son calculadas a partir de la información contable, resulta esencial asegurar que esta refleja adecuadamente el valor de los activos y las obligaciones financieras”.

Ante el dilema presentado por la Fundación de Estudios Financieros, que presentaba el estudio “La regulación financiera ¿solución o problema?”, acto que clausuraba, Restoy mostró, sin embargo, su “preocupación” por la sobrerregulación y apostó por “economizar cambios normativos a cambio de aumentar la intensidad supervisora”.

En este sentido, el subgobernador del Banco de España reivindicó la “persuasión moral” con la que el supervisor nacional ha formulado recomendaciones a la banca y aseveró que el nuevo supervisor único europeo perderá parte de este poder al ceñirse más al cumplimiento estricto de la norma.

Como ejemplo, Restoy aludió a la recomendación del supervisor nacional a la banca de que no repartiera más del 25% de su dividendo en efectivo en 2013, que el Mecanismo Único de Supervisión solo impuso a las entidades que no cumplían los mínimos de solvencia.

No fueron las únicas quejas vertidas en el acto ante las maneras del supervisor europeo. Minutos antes, el secretario general de la AEB, Pedro Pablo Villasante, criticó la “difusión pública” de los test de estrés, “una herramienta que se podía utilizar como análisis interno” pero que termina incrementando “la tensión” que soporta el sector financiero. Villasante cargó además contra el hecho de que las pruebas no solo incluyan un escenario base, sino también uno estresado “con hipótesis muy adversas” con una probabilidad de producirse “del 1%, pero que tienen consecuencias, porque si no se cumple [el ratio de capital que se requiere bajo estas hipótesis] obligan a presentar planes de recapitalización urgentemente”.

 

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