Reunión del BCE

Draghi pone límites a las compras de deuda: los tipos no bajarán del -0,2%

Eleva medio punto la previsión de crecimiento para la eurozona, al 1,5%

Comprará bonos emitidos por el ICO

Fuertes mensajes a Grecia: si no aceptan la prórroga se cerrará el grifo a la banca

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE REUTERS

El presidente del Banco Central Europeo, ha ido a dar los detalles de su plan de compras masivas de deuda, la medida estrella con la que va a intentar como último recurso sacar a la zona euro definitivamente del hoyo de la crisis, justo en un país que no va a beneficiarse por el momento de ese estímulo. El consejo de gobierno del BCE se reunió hoy en Nicosia, capital del último país rescatado en la zona euro, muy cerca por tanto también de Grecia, origen de la crisis de deuda soberana que casi se llevó por delante el proyecto europeo. De hecho, el último episodio de la profunda y larga crisis griega ha sido protagonista de buena parte de la rueda de prensa del presidente del BCE, acreedor de Atenas como miembro de la troika.

Draghi ha tenido que explicarse esta vez ante numerosos periodistas chipriotas y griegos, que han llegado a realizar airadas intervenciones, sin que por ello el presidente del BCE haya rebajado la contundencia de su discurso. El banquero ha defendido en Nicosia que las medias adoptadas por el BCE desde el pasado junio –rebajas de tipos, líneas de liquidez a la banca condicionada a la concesión de crédito, compras de cédulas y bonos de titulización y, por último, el plan de compra masiva de deuda que está a punto de iniciar– ya están teniendo efecto en la economía real, con el descenso de los costes de financiación y una ligera recuperación en el crédito a particulares y empresas, aunque aún registre una evolución negativa en tasa interanual. “Nuestras decisiones han funcionado, hasta cierto punto estamos satisfechos, los objetivos se van cumpliendo”, señaló Draghi.

 A su favor Draghi ha mostrado un mejor cuadro macroeconómico que el de diciembre, respecto al que ha aumentado la previsión de PIB y mejorado la de inflación a partir de 2016. Para este año, el BCE espera ahora un alza del PIB del 1,5% –frente al 1% calculado en diciembre–; del 1,9% en 2016 y del 2,1% en 2017. Los precios en cambio se mantendrán planos este año –a causa de la caída del petróleo, frente al alza del 0,7% que calculaba en diciembre–, subirán el 1,5% en 2016 y el 1,8% en 2017. Draghi ha matizado, eso sí, que “las predicciones están condicionadas a la aplicación total de nuestra política monetaria”. Y el pistoletazo definitivo llegará el próximo lunes 9 de marzo, cuando el BCE ha anunciado que comenzarán sus compras de deuda. Serán 60.000 millones de euros al mes hasta al menos septiembre de 2016, hasta cumplir el objetivo de aproximar la inflación al 2%, nivel considerado de estabilidad de precios.

“Ni siquiera hemos empezado y ya hay quien habla de si podremos hacerlo”, se ha quejado Draghi, en alusión a las dudas que plantean unas compras que llegan con buena parte de los activos disponibles ya cotizando con rendimiento negativo. El BCE ha aclarado algunos aspectos: habrá un límite para comprar bonos con rentabilidad negativa, no se podrá traspasar el -0,2% de la actual facilidad de depósito. El volumen mensual de compras, de 60.000 millones, será la referencia, aunque habrá cierta flexibilidad para modificar el reparto de adquisiciones que corresponderá a cada banco central, establecidas en función del peso en el capital del BCE.

Los respectivos bancos centrales, a través de los que se materializarán las compras de activos –en coordinación con el BCE–, también tendrán margen para combinar la adquisición de deuda soberana con deuda de agencias públicas supranacionales y nacionales.

Así, el plan incluye como activo disponible para la compra las emisiones de instituciones como el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) o el Banco Europeo de Inversiones. Y a nivel local, las emisiones del ICO, de su homólogo alemán KfW y de otras dos agencias públicas de financiación francesas. Este aspecto será especialmente relevante para el Bundesbank, que deberá comprar deuda alemana con el handicap de que buena parte de ella cotiza en territorio negativo. Así, las compras de deuda soberana podrá completarlas con las emisiones de KfW y de otras tres agencias públicas. La lista solo incluye agencias nacionales de España, Francia y Alemania –un total de siete–, aunque la lista podrían ampliarse en la próxima reunión.

Sin concesiones para la banca griega

El BCE mantiene sin cambios su posición respecto a la financiación de la banca griega. Hace semanas que dejó de admitir deuda soberana helena –con rating de bono basura– como garantía a cambio de la que dar liquidez a los bancos griegos. Lo hizo, según ha explicado Draghi, sin tener otra opción y cumpliendo el mandato que prohíbe al BCE la financiación de los Estados puesto que la aceptación de esas garantías era hasta entonces la forma de dar liquidez también al gobierno griego: la banca compraba las letras que emitía Atenas –sin más opción de financiarse en el mercado de capitales– y las presentaba como colateral al BCE a cambio de liquidez.

Este círculo se rompió con la llegada de Syriza al poder y el inicio de negociaciones sobre su rescate con la troika. Pero el acuerdo alcanzado para prorrogar el actual rescate hasta finales de junio no le basta al BCE para restablecer la situación previa. “Decidimos conceder una exención cuando había una valoración razonable de completar con éxito el programa”, defendió Draghi, circunstancia que en su opinión todavía no se da.

Mientras tanto, la banca griega recibe líneas de liquidez de emergencia, a un coste mayor pero que han salvado en las últimas semanas al país de un control de capitales, o corralito, como el que sufrió Chipre. Draghi ha explicado que el BCE ha prestado a la banca griega 100.000 millones de euros, de los que la mitad se han concedido en el último mes.Y ha recordado que esta cantidad es equivalente al 68% del PIB heleno. “No puede decirse que el BCE no está apoyando a Grecia”. Y como nueva concesión, aunque sin restaurar la situación anterior, el BCE ha decidido elevar esa liquidez de emergencia en 500 millones de euros, hasta un total de 68.800 millones de euros.

Draghi ha recordado que la concesión de liquidez de emergencia (ELA por sus siglas en inglés) es competencia del Banco de grecia pero necesita la aprobación del BCE, que puede negarse si no se dan las condiciones adecuadas. Un requisito imprescindible es que los bancos receptores de esa liquidez sean solventes y, según Draghi, los griegos lo son. “La banca griega he hecho mucho por reforzar su capital. Es esencial que esa solvencia se mantenga”, defendió el presidente del BCE.

“El BCE es una institución regulada, no una institución política”, advirtió Draghi, que lanzó con claridad el mensaje de que no respaldará indefinidamente a la banca helena si Atenas no cumple sus compromisos.

Normas