Editorial

El empleo sube y arrasa los ingresos

El empleo medido como afiliados-cotizantes a la Seguridad Social ha avanzado en casi 100.000 personas en febrero, a ritmos desconocidos desde hace 14 años, y acumula 19 meses de avance en términos desestacionalizados, los que eliminan las distorsiones del calendario laboral. La tasa de variación interanual se acerca al 3% y guarda plena coherencia con el desempleo que muestran el resto de las estadísticas de medición de la ocupación, ya sea la contabilidad nacional o la encuesta de población activa. Un crecimiento muy similar al que en estos momento muestra el producto interior bruto, muy cercano también al 3%.

Ambas variables, crecimiento y empleo, parecen consolidadas y ofrecen síntomas de que se encuentran ambas en una fase inicial de un ciclo, del que falta por conocer cuál será su longevidad y su intensidad. La ausencia de las grandes locomotoras del crecimiento que asistieron a la economía española en el pasado ciclo, el alto endeudamiento de los agentes y la incertidumbre política imponen una razonable duda sobre cómo serán actividad y ocupación dentro de dos o de cuatro años. Aunque la inversión parece que comienza a acompañar al consumo y al sector exterior, sigue habiendo más dudas que certezas sobre el largo plazo, por mucho que el corto y medio parezcan despejados.

En febrero, el avance del empleo asalariado se ha generalizado, con la excepción del agrario, que tiene un componente estacional muy definido. Al avance consistente en los servicios se ha sumado la construcción, y parece consolidarse el empleo manufacturero, pese al recorrido que sigue teniendo la productividad aparente en estas actividades. Además, parece que comienza a recuperar ciertas dosis de calidad, a juzgar por el reflejo que está teniendo en la recaudación, tanto del impuesto sobre la renta como de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Si los ingresos avanzan más rápido que la suma del número de cotizantes y la subida nominal de los salarios, como es el caso hasta febrero, es porque las retribuciones medias (bases de cotización) avanzan, aunque sea lentamente. De ser así, el sistema de pensiones estaría recomponiendo lentamente las dos variables de entrada de recursos a la vez, tanto los cotizantes como sus aportaciones, y lograría cerrar la brecha deficitaria en menos tiempo del previsto y recuperar el equilibrio para no echar sistemáticamente mano del ahorro depositado en el fondo de reserva.

A finales de este año sabremos si la Seguridad Social recupera la salud de sus cuentas, puesto que en caso de no hacerlo debería aplicar con rigor extremo el sistema de revalorización de las pensiones, que solo salvarían el poder adquisitivo en caso de que la inflación se mantuviese congelada o incluso en valores negativos. Hay que recordar que el porvenir es un avance acelerado del número de pasivos.

Normas