Primeros síntomas de reactivación de la inversión

La industria enciende las máquinas seis años después

Factoría de PSA en Vigo.
Factoría de PSA en Vigo.

La travesía del desierto de seis años de la economía española concluyó el tercer trimestre de 2013, cuando el PIB recuperó tasas positivas. Desde esa fecha ha encadenado seis trimestres consecutivos (año y medio) de crecimiento, con registros que han ido creciendo hasta alcanzar las siete décimas en el cuarto trimestre de 2014, según el indicador adelantado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El servicio de estudios del BBVA fue más allá el miércoles al augurar que el avance del PIB en el primer trimestre habría estado cerca de las nueve décimas. Un impulso que ha estado basado en la recuperación de la demanda interna (consumo de los hogares e inversión empresarial) y que ha propiciado un repunte de las compras y de las ventas por parte de la industria.

Ambos signos muestran que la industria española parece que ha dejado atrás definitivamente la senda de caída permanente de pedidos, que llevó a que la utilización de su capacidad productiva retrocediera 13 puntos en dos años (de 81,2 a 68,4 puntos de 2008 a 2010). El impulso de las importaciones y del consumo de los hogares ha devuelto el índice a 78,1 puntos, un nivel inédito desde marzo de 2008. Un impulso que indica que la industria se está rearmando con fuerza para atender los pedidos que vienen de fuera y los que están empezando a llegar desde dentro como consecuencia de la mejora del consumo.

Las exportaciones españolas de bienes tocaron máximos históricos en noviembre, último dato disponible, y gran parte del incremento de las ventas al exterior se ha centrado en las dos industrias más vendedoras (automóviles y bienes de equipo), que aglutinan el 36% de los pedidos. Por su parte, las importaciones llevaban cayendo dos años consecutivos desde 2011 y cerraron los once primeros meses del pasado ejercicio con un incremento del 5,8%, casi el triple de las exportaciones, con un protagonismo de los dos sectores antes citados, que suman el 29% de las compras de bienes al exterior.

El diferencial entre la utilización en España y la zona euro se ha reducido de 7,1 a 2,6 puntos en los tres últimos ejercicios

Todo este contexto ha sido el idóneo para que la industria retome la actividad abandonada desde 2008 y vuelva a hacer uso de la capacidad productiva que había dejado dormida a la espera de que los pedidos retomaran el vigor perdido en los últimos seis años. Los últimos datos del Ministerio de Economía muestran como las empresas industriales estarían disponiendo del 78,1% de su potencial para producir en enero, lo que supone el nivel más alto desde marzo de 2008. Un dato que revela además que la brecha abierta con la Unión Europea con la crisis en cuanto a la utilización de la capacidad productiva utilizada se ha ido cerrando progresivamente. Este indicador alcanzó máximos históricos a finales de 2011, con un diferencial negativo para España de 7,1 puntos, y ha retrocedido a mínimos históricos a principios de 2015, con una diferencia de 2,6 puntos.

Antonio GarcíaPons, director general de la patronal de bienes de equipo Sercobe, liga el incremento de las compras a la necesidad de actualizar la maquinaria. “El aumento de importaciones lo asociamos a un rearme y a un incremento del equipamiento industrial. La inversión ha estado estancada de una manera muy importante durante los últimos seis años. Las empresas que se han salvado lo han hecho porque disponían de maquinaria y equipamiento para competir en el mercado exterior y en el doméstico y ahora es un buen momento para renovarlas”, remarca.

Pero además de para ponerse al día tecnológicamente, las empresas han incrementado su capacidad productiva para tratar de dar respuesta al incremento de la demanda procedente de la industria y de los hogares españoles, en donde el gasto ha empezado a crecer con fuerza en los últimos trimestres. Esa secuencia es la que se ha producido en el caso de la industria de la automoción, en el que las fábricas han incrementado la compra de piezas a otros mercados ante un aumento de la producción, “ya que hay muchos componentes que no se fabrican en España”, apuntan fuentes de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

También resaltan que ese proceso de compra y venta de piezas está sirviendo también para incrementar de forma sustancial el negocio de las fábricas que las multinacionales españolas (Grupo Antolín, Ficosa o Cie Automotive) tienen en el extranjero. “El 8% de las compras se producen a través de ese modelo: se compran las piezas en el extranjero, se montan en España y los vehículos se venden en otros países”, remarcan.

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