Varoufakis visita hoy a Draghi y mañana a Schäuble

¿Cuánto tiempo puede aguantar Grecia? Las claves de la negociación

¿Cuánto tiempo tiene Grecia para negociar con la troika? El ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, tiene dos citas clave esta semana: hoy con Mario Draghi y mañana con Wolfgang Schaeuble, para acercar las distantes posiciones sobre el futuro de Grecia. El primer desencuentro, que terminó con el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem observando atónito cómo Yanis Varoufakis renunciaba a prorrogar el rescate. Después el propio Varoufakis desveló en Financial Times sus planes, en los que renuncia expresamente a una quita pero fueron recibidos con frialdad en Europa. La semana que viene toca Eurogrupo y cumbre europea. Hoy se ha mostrado optimista tras su reunión con Draghi: "No tengo dudas de que podemos concluir nuestras discusiones con los socios europeos, así como con el FMI y el BCE, en un plazo de tiempo muy corto para que podamos arrancar la economía griega".

¿Cuánto dinero debe Grecia, y a quién?

En total, la deuda griega asciende a unos 320.000 millones de euros, de los cuales la mayor parte (más del 75%) está en manos de acreedores oficiales: FMI, BCE, fondo de rescate o países europeos. Cuando Atenas propone la reestructuración de la deuda griega se refiere a estos interlocutores, y de hecho el plan de Varoufakis contempla excluir a los acreedores privados.

Al primer rescate contribuyeron los Estados europeos de forma bilateral; España aportó 6.650 millones (ver tabla). En el segundo rescate fue el fondo europeo EFSF (participado por los Estados de la zona euro) quien aportó la mayor parte del dinero, 141.800 millones, y el FMI aportó 20.000 millones en primera instancia y otros 8.000 después. En paralelo, el BCE ha comprado deuda griega en los mercados, y tiene unos 27.200 millones, e inversores privados sufrieron una quita también en 2012.

¿Qué significa, y que implicaciones tiene, la prórroga del rescate?

Cuando los Estados europeos y el fondo de rescate dsembolsaron las ayudas a Grecia, no lo hicieron todo de una vez, sino por tramos, cuya aprobación estaba condicionada al cumplimiento de los objetivos de la troika. El próximo tramo del rescate expira a finales de mes, y si no se ha firmado la prórroga, Grecia no tendrá acceso a los fondos del fondo de rescate, 7.200 millones de euros. Con todo, el ministro de Finanzas ha asegurado hoy en una entrevista que sí le corresponden 1.900 millones de dicha prórroga.

Yanis Varoufakis llega a la sede del BCE.
Yanis Varoufakis llega a la sede del BCE. REUTERS

¿Entonces, hasta cuándo puede aguantar sin recibir dinero de Europa?

No mucho tiempo, pero quizá el suficiente para negociar. Grecia tiene algo de liquidez disponible para el mantenimiento del Estado y tiene acceso a los mercados en plazos cortos (letras del Tesoro) para los pagos periódicos de la deuda (el país tiene superávit primario, es decir, el Estado ingresa más de lo que gasta sin tener en cuenta los intereses). De hecho, en este turbulento 2015 el país ha colocado en los mercados casi 2.500 millones en letras (la última subasta, hoy, 825 millones al 2,75%). El Ejecutivo calcula que podría mantenerse hasta mayo. Pero en julio y agosto ha de pagar 6.500 millones al BCE y, a lo largo de todo el año, unos 7.900 al FMI, con un pago de 3.500 millones en junio.

El plan de Varoufakis contempla emitir hasta 10.000 millones en letras a corto plazo para ganar tiempo de cara a la negociación, pero el BCE, que tiene que autorizar las emisiones adicionales, no está dispuesto a dar su luz verde, según el Financial Times.

Grecia quiere emitir
10.000 millones en letras
para tener tiempo
para negociar

¿Qué más propuestas contempla el plan de Varoufakis?

De entrada, romper la dinámica del rescate por tramos sujetos a condicionalidad, que Varoufakis compara con el suministro de droga a un toxicómano. En sustitución, propone un canje de la deuda actual en manos del fondo de rescate por deuda vinculada al crecimiento: se pagará en función de la evolución de la economía. Para el BCE, que tiene deuda griega en las carteras y no puede permitirse minusvalías en la cartera, propone convertir la deuda en perpetua. Además, Atenas se compromete a un cierto equilibrio de las cuentas, manteniendo un superávit primario (sin contar intereses) de entre el 1% y el 1,5%; considera excesivo el 4,5% impuesto por la troika.

¿Qué papel juega el BCE? ¿Puede cerrar el grifo?

Mario Draghi tiene la llave de la situación. En primer lugar porque debe dar el visto bueno a la emisión adicional de deuda con la que Atenas quiere ganar tiempo. Y, en segundo lugar, porque sobre el papel el BCE no puede aceptar la deuda griega como garantía cuando un banco pide dinero, a no ser que Grecia esté bajo un programa de rescate. En otras palabras, si Grecia sale del rescate, la banca perdería cierto acceso al BCE.

Pero no es tan sencillo. En primer lugar, la banca griega no tiene tanta deuda soberana depositada en el BCE, pero sí otras categorías de activos como deuda bancaria avalada por el Estado o letras del Tesoro, activos para los que no hay un protocolo exacto en el BCE. El Banco de Grecia también puede dar liquidez a sus bancos a través del programa de emergencia ELA, que debe ser autorizado por el propio Consejo del BCE…

En otras palabras, no hay un mecanismo automático que abra o cierre el grifo a Grecia en un determinado momento, y el BCE tiene un notable margen de maniobra a corto plazo para presionar a Atenas. Las negociaciones van a ser extremadamente delicadas, dado que un desencuentro puede desatar una fuga de depósitos de Grecia, ante el temor de los ahorradores a ver convertido su dinero a dracmas. La reunión de Varoufakis y Draghi, hoy, es clave.

¿Qué opinan “los mercados”?

El plan de Varoufakis ha recibido el visto bueno. En primer lugar, porque deja fuera a los inversores particulares, lo que ha permitido que la deuda griega viva su mejor sesión en tres años, con caídas de 400 puntos básicos en el rendimiento del bono a tres años. Su liquidez escasa hace, en todo caso, que los movimientos de precio sean poco significativos. La Bolsa de Atenas ha recuperado gran parte de lo que perdió en los primeros días del Gobierno de Tsipras, cuando su discurso parecía más rupturista. Eso sugiere que los mercados creen que una salida negociada sigue siendo la opción más verosímil.

¿Entonces, hay salida?

Depende de Mario Draghi y de Alemania. La renuncia oficial a la quita es un paso importante, y de ahí el alivio de los mercados. Pero quedan numerosos puntos de enfrentamiento, empezando obviamente por el rechazo griego a la prórroga del rescate. La propuesta europea actual pasa por una pórroga del rescate actual de unos seis meses y, después, una línea de crédito, similar al rescate bancario que recibió España. La troika, que Atenas rechaza, estaba ya casi amortizada, pues ni el BCE ni el FMI ni la Comisión Europea están cómodos en este organismo.