Schäuble asegura que "las normas no se pueden cambiar"

Berlín descarta modificar la troika como pide Atenas

El ministro de Economía alemán, Wolfgang Schauble
El ministro de Economía alemán, Wolfgang Schauble EFE

Berlín y Atenas se enzarzaron este lunes en la primera escaramuza desde la victoria de Syriza el 25 de enero, anticipo de la dura negociación que se prevé para buscar una solución al rescate de Grecia. Tras una semana de mutismo táctico, el gobierno alemán advirtió que no tolerará que el gobierno de Alexis Tsipras revise unilateralmente las condiciones del rescate y descartó renunciar a la supervisión de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) como ha planteado Atenas.

“Creo que ya es hora de sustituir a la troika porque Europa necesita un respiro”, reclamó Tsipras en Chipre, su primer viaje oficial al extranjero desde que asumió la presidencia del Gobierno. El líder de Syriza añadió que “la troika ha sido criticada por carecer de legitimidad y su sustitución sería un paso importante institucional para el bien de Grecia y de Europa”, según las declaraciones recogidas en Nicosia por la agencia EFE.

Desde Berlín, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, admitía, en entrevista con Reuters, que la palabra troika está cargada de “simbolismo negativo para algunos griegos”. Pero descartaba que alguna de las tres instituciones que la conforman deje de participar en la supervisión de los países rescatados. Schäuble recordaba que esa configuración está recogida en las normas de la zona euro y “no se puede cambiar”.

El Tratado que regula el fondo de rescate de la zona euro (MEDE o ESM, en inglés) estipula, en efecto, que la supervisión de los rescates se llevará a cabo, siempre que sea posible, en colaboración con el Fondo Monetario Internacional, un requisito incorporado por deseo expreso de Alemania._

El mismo Tratado, sin embargo, deja margen para excluir al organismo dirigido por Christine Lagarde, sobre todo, cuando se activan programas que no tienen una versión paralela en el FMI. Ese fue el caso del rescate de la banca española: el FMI participó sólo como asesor porque no tiene ninguna línea de crédito destinada exclusivamente a la banca.

Fuentes europeas aseguran que Atenas desea, a toda costa, dejar fuera al FMI, lo que permitiría a Syriza romper con la impresión de que unos hombres de negro, anónimos y sin control democrático, dirigen la economía de Grecia desde hace cinco años. Eso no impediría la supervisión del FMI, porque Atenas le debe al Fondo más de 25.000 millones de euros. Pero la troika como tal dejaría de visitar Atenas y el Gobierno griego negociaría por separado con la Comisión Europea y el FMI.

El actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ya anunció el pasado verano, durante su proceso de investidura, su intención de sustituir la troika por alguna fórmula más democrática y sujeta al control parlamentario, en una clara concesión a las peticiones en ese sentido del Parlamento Europeo.

Juncker se negó hoy a responder a preguntas sobre Grecia y la troika durante una rueda de prensa junto a la presidenta de Suiza. El portavoz de Juncker sí que reiteró el compromiso del presidente de la CE de buscar alternativas a la troika. Pero se negó a ponerle fecha y se limitó a repetir que los cambios se producirán “en el futuro”, sin trazar ningún horizonte temporal.

Fuentes europeas advierten que varios países, incluida Alemania, podrían bloquear cualquier programa de asistencia a Grecia si no está garantizada la presencia del FMI en la supervisión.

La polémica sobre el papel de la troika se desencadenó el pasado viernes, tras la tensa reunión del ministro griego de Finanzas, Yannis Varoufakis, con su homólogo y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. En la rueda de prensa posterior a ese encuentro, Varoufakis anunció que no acataría más instrucciones de los representantes de la troika como tal y que su intención es negociar por separado con sus acreedores (zona euro y FMI). El anuncio sorprendió a Dijsselbloem que abandonó la sala de prensa visiblemente contrariado. Poco después, Atenas matizó que su rechazo a la troika no implicaba una ruptura con esos organismos ni un impago al BCE o al FMI.

"El mayor riesgo de la economía global"

Los primeros roces entre Berlín y Atenas han llegado sin que se haya producido todavía un contacto directo (al menos público) entre el ejecutivo de Angela Merkel y el de Alexis Tsipras. El líder griego llegará el miércoles a Bruselas para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con quien abordará las alternativas posibles tras el final del rescate el próximo 28 de febrero. El ministro griego de Finanzas, Yannis Varoufakis, también inició el domingo, en París, una gira por las capitales europeas. El lunes estuvo en Londres, donde el ministro británico de Finanzas, George Osborne, advirtió que “está claro que la disputa entre Grecia y la zona del euro se está convirtiendo rápidamente en el mayor riesgo” de la economía mundial. Varoufakis también se reunió con inversores de la City para intentar despejar dudas sobre el futuro de Grecia.

Berlín todavía no ha invitado ni a Tsipras ni a Varoufakis. Pero el Gobierno de Merkel maniobra para limitar el margen de maniobra de Atenas y dejar claro que no contará con grandes aliados. Merkel telefoneó el lunes al primer ministro italiano, Mateo Renzi, y ambos descartaron conceder una quita a a la deuda griega. Y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, permanecerá lunes y martes en Berlín para reunirse con casi todo el equipo económico del gobierno de Merkel, incluidos el vicepresidente,_Sigmar Gabriel, y el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

Parece que, solo después de todos esos contactos previos, Berlín cursará invitación a Tsipras o Varoufakis para que se reúnan con Merkel o Schäuble.