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El pacto con el diablo del BCE

Mario Draghi ha comprometido los principios en aras de la eficacia. El presidente del Banco Central Europeo anunció ayer el esperado programa de compra de bonos que será masivo desde el principio y durará hasta que la inflación de la zona euro se ponga de nuevo en marcha. Pero la versión de la expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) de la zona euro es contraria a los principios de una unión monetaria.

Los mercados se mostraron impresionados por el volumen –60 millones de euros al mes– y la duración del programa –al menos hasta septiembre de 2016, y tal vez más–.

El debate sobre si el QE funcionará o no es discutible. Draghi nunca afirmó que pudiera sacar a la zona euro de su depresión económica duradera. El objetivo del BCE es dejar de fallar en su único mandato: mantener la inflación en torno a su objetivo del 2%.

Draghi nunca afirmó que pudiera sacar a la zona euro de su duradera depresión económica

La compra de bonos soberanos hará bajar la rentabilidad, pero el efecto será limitado, debido a que ya están en mínimos históricos. Asimismo, mantendrá la presión a la baja sobre el tipo de cambio del euro, que ya ha caído un 17% frente al dólar desde mayo –que a su vez ayudaría a impulsar la inflación, aunque también de forma limitada–.

Para apaciguar a la vigorosa oposición alemana a la expansión cuantitativa, Draghi tuvo que aceptar que las pérdidas potenciales en el 80% de la compra de bonos adicionales sean asignadas a los bancos centrales nacionales. Es muy poco probable que esto importe en el mundo real –es poco probable que se llegue al impago soberano absoluto de un miembro del euro–. Pero la decisión marca la primera vez que el BCE ha aceptado una fragmentación de la política monetaria. Esto viola el principio de la distribución de pérdidas en el núcleo de la unión monetaria.

El QE puede ser una herramienta excepcional para tiempos excepcionales y un programa ilimitado sin que se compartan las pérdidas por completo puede ser mejor que uno limitado que respete el principio. Pero se ha roto un tabú se ha roto.