Durarán, al menos, hasta 2016

El BCE comprará deuda por 60.000 millones al mes hasta 2016

El 20% de las compras de deuda estará sujeto a un régimen de "riesgo compartido"

El programa lo llevarán a cabo los bancos centrales nacionales y el BCE se quedará con un 8% de los activos

Sugiere que podría comprar deuda griega a partir de julio

El presidente del BCE, Mario Draghi.
El presidente del BCE, Mario Draghi.

Mario Draghi ha anunciado hoy el esperado programa de compras de deuda. En total, el BCE comprará desde marzo y hasta septiembre de 2016 (como mínimo) 60.000 millones de deuda pública y privada: un total de 1,14 billones de euros en 19 meses. El presidente del BCE ha insistido en que el objetivo es alcanzar la estabilidad de precios, de modo que la tasa de inflación se aproxime al 2%, al tiempo que el plan sirva para apuntalar la confianza y la concesión de crédito. Y el BCE está dispuesto a inundar de liquidez el mercado, abriendo la puerta a ampliar la cuantía de compras avanzada hoy, en una decisión histórica para la institución de política monetaria de la zona euro.

La cuantía del plan

Es más de lo que esperaba el mercado, si bien este programa de 60.000 millones de euros de compras mensuales incluye los planes ya puestos en marcha de adquisición de cédulas hipotecarias y bonos de titulización. Esas compras adicionales, al margen de los citados planes ya activados, se centrarán en la deuda soberana de los países del euro y en las emisiones de agencias públicas de carácter internacional o supranacional, como podría ser el MEDE. Quedan fuera por tanto las compras de deuda corporativa.

Destino de las compras de deuda

El presidente del BCE ha insistido en que el plan es una “inyección de liquidez para toda la zona euro” y la institución explica en un comunicado que las compras se distribuirán a lo largo de los distintos países del euro sobre la base del peso que cada uno de ellos tenga en el capital del BCE. Así, la mayor cuantía irá a parar a la deuda soberana alemana puesto que Alemania tiene un porcentaje en el capital del BCE del 25,6%, según el reparto proporcional del accionariado estrictamente entre los países del euro, sin contar al resto de países de la Unión Europea con divisa propia. A España, con el 12,6% del capital, le corresponderían compras por hasta 143.600 millones de euros.

El abanico hacia el que se dirigirán las compras del BCE es muy amplio, para activos de entre 2 a 30 años de plazo. Draghi ha reconocido que “donde los diferenciales son mayores, el efecto de las compras será mayor”, sugiriendo compras en los plazos más largos de la curva, donde los rendimientos aún son superiores.

El mercado ya lleva largo tiempo descontando un plan de compras masivas del BCE, si bien su presidente ha negado que exista el riesgo de una burbuja en el mercado de deuda soberana. “Son solo episodios locales en mercados específicos”, ha señalado.

Límites a las cuantías

El BCE ha tomado nota del reciente dictamen del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea sobre el plan de compras de deuda diseñado en 2012, y que no se llegó a activar, y de la advertencia por la que aclara que esas adquisiciones no deben distorsionar la operativa de mercado y la formación de precios. Las compras del BCE tendrán por tanto dos limitaciones: no podrán superar el 33% de la deuda en circulación del emisor ni el 25% del importe total de una emisión. Respecto a Grecia, eso implica que hasta julio no podría comprar deuda (por los reembolsos pendientes con el fondo de rescate), pero en ese momento sí podría, siempre que el país siga bajo la supervisión de la troika. El gobierno resultante por tanto de las elecciones que se celebran en Grecia el próximo domingo deberá tener en cuenta este calendario y este requisito en cuenta.

Calificación crediticia de los activos

Las compras de deuda, que comenzarán en el mes de marzo, se centrarán en activos con rating de grado de inversión, lo que solo excluye a la deuda soberana de Grecia y Chipre. Aun así, el programa también incluye a estos títulos siempre que los estados estén bajo un programa de seguimiento del BCE, vigente en ambos casos a consecuencia de los rescates recibidos. Draghi precisó en cualquier caso que “no hay una regla especial para Grecia, son reglas que se ajustan a todos” y que ya estaban en vigor con anterioridad al plan que se ha anunciado hoy.

Riesgos compartidos

Quién asumía el riesgo de las compras, ante las pérdidas en la inversión en los activos o ante el caso extremo de una suspensión de pagos, ha sido un elemento de intenso debate que se ha saldado con que solo el 20% de las compras de deuda soberana estará sujeto a un régimen de riesgo compartido. El otro 80% correrá a cargo de los respectivos bancos nacionales.

Draghi ha restado importancia al hecho de que tales riesgos no se mutualicen, algo que considera no restará efectividad al plan. Y ha remarcado las diferencias respecto al programa de compras de 2012, en el que se trataba de rescatar a un país concreto lo que sí requería compartir los riesgos en su totalidad para que la medida resultara eficaz. Aun así, Draghi ha señalado que “en absoluto” se ha abandonado el principio de compartir riesgos al cien por cien si esto fuera necesario para reforzar la efectividad del plan.

Los objetivos del plan

El presidente del BCE ha recordado que la activación del plan de compras de deuda responde a la necesidad de propiciar la estabilidad de precios, después de haber agotado el recurso a la bajada de tipos de interés, ya en el mínimo del 0,05%. Ha explicado que la inyección de liquidez debe servir para “crear las bases del crecimiento”. Y ha insistido una vez más en que “para invertir necesitas confianza y para que haya confianza necesitas reformas estructurales. Eso es tarea de los gobiernos”. Draghi asegura que el plan de compras, pese a que el riesgo lo asuman en un 80% los bancos centrales nacionales, no está en absoluto pensado para favorecer la financiación de los gobiernos ni para incentivar la expansión de la política fiscal.