Las elecciones del 25-E ponen en alerta a todas las capitales

Grecia sacude al euro por cuarta vez

Un sacerdote ortodoxo camina delante de una caseta del principal partido de la oposición, el izquierdista Syriza, en el centro de Atenas, Grecia.
Un sacerdote ortodoxo camina delante de una caseta del principal partido de la oposición, el izquierdista Syriza, en el centro de Atenas, Grecia. EFE

Grecia vuelve a las urnas por cuarta vez desde el comienzo de la crisis financiera. Y como en anteriores ocasiones, la zona euro espera el resultado de las elecciones generales del 25 de enero con un grado de inquietud poco disimulado. Un nerviosismo que parece justificado a la vista de los antecedentes.

A finales de 2009, cuando la zona euro llevaba un año intentando superar la crisis bancaria, Grecia otorgó la mayoría a los socialistas del Pasok, en lo que parecía un ejercicio de alternancia repetido durante casi 30 años. El nuevo Ejecutivo, sin embargo, revisó al alza drásticamente las cifras de déficit trucadas por el gobierno conservador saliente, lo que desencadenó una crisis de deuda que Grecia aún no ha superado.

Bruselas y el resto de capitales de la zona euro dan por descontado que la cuarta votación de los griegos en cinco años va a abrir un escenario desconocido.

Tres años después, en 2012, Grecia dudaba entre la tentación de una ruptura total con conservadores y socialistas y la amenaza de una expulsión del euro si ponía fin a los ajustes exigidos por la troika a cambio de un rescate de proporciones históricas. Tentación y miedo empataron en una primera convocatoria que obligó a repetir las elecciones. Un mes después, la derecha de siempre, Nueva Democracia, ganaba por los pelos, y formaba una gran coalición con la izquierda de toda la vida, el Pasok. Pero esa alianza contra natura ha durado poco más de dos años y ha desembocado en unas elecciones anticipadas que pueden suponer un cambio histórico para el país.

Por primera vez, los sondeos otorgan la mayoría a Syriza, una coalición de izquierdas que durante la crisis ha pasado de ser una fuerza casi marginal a convertirse en una opción de gobierno.

El partido liderado por Alexis Tzipras gestiona ya gran parte del gasto público griego, pues desde las elecciones locales controla gran parte del territorio heleno.

Si los sondeos se cumplen, el 25-E podría dar a Syriza el control definitivo, aunque con toda probabilidad necesitaría buscar algún socio de gobierno. Algunos analistas apuntan incluso a que el resultado no sea nada claro y las elecciones tengan que repetirse como en 2012.

Paseantes caminan delante de un cartel electoral de Antonis Samaras.
Paseantes caminan delante de un cartel electoral de Antonis Samaras. REUTERS

En todo caso, Bruselas y el resto de capitales de la zona euro dan por descontado que la cuarta votación de los griegos en cinco años va a abrir un escenario desconocido. Gane quien gane las elecciones, parece inevitable que el nuevo Gobierno plantee una renegociación de las condiciones del rescate del país, puesto en marcha en mayo de 2010. Y las demandas de una y otra parte auguran una larga negociación que podría tensar los mercados de deuda durante varios meses, aunque el riesgo de contagio ya no parece tan grande como al comienzo de la crisis.

La salida más factible, según Bruselas, pasa por aprobar una prórroga del segundo rescate, que expira el 28 de febrero. Esa extensión, de unos seis meses si se cumplen los deseos de la zona euro, garantizaría al mercado que Grecia sigue “resguardada” mientras se resuelve la formación de un nuevo gobierno.

A partir de ahí, los caminos se bifurcan en función de quién gane las elecciones. Si el Gobierno actual, presidido por el conservador Antonis Samaras, sale reelegido, Atenas reclamará una mejora de las condiciones del rescate, en forma de rebaja de los tipos de interés y prolongación de los plazos de reembolsos de unos préstamos que ascienden a 240.000 millones de euros.

El Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro) está dispuesto a hacer esas concesiones, que según cálculos del instituto de estudios Bruegel, podrían suponer para Grecia un alivio de 31.700 millones de euros.

Pero si las urnas otorgan la mayoría a Syriza, el escenario está llamado a complicarse. Ese partido reclama la celebración una conferencia internacional para resolver los problemas de deuda de la zona euro, incluida la de Grecia. Esa opción parece inviable en estos momentos, por lo que Syriza debería buscar una negociación bilateral que se antoja muy complicada. Finlandia, país que junto a Alemania y Holanda siempre ha defendido las tesis más duras con Atenas, ya ha anunciado que no aceptará ningún tipo de quita en sus préstamos a Grecia. El conflicto parece inevitable. Así que, todo apunta a que el problema de la deuda griega quizá sea lo único que sobreviva al vendaval que se anuncia para el 25-E.