El desfase comercial cerrará el año con un incremento cercano al 50%

El déficit energético de España baja un 6,3% por la caída del petróleo

Contenedores en el Puerto de Bilbao
Contenedores en el Puerto de Bilbao

En 2013, el déficit comercial, que mide la diferencia entre exportaciones e importaciones, se redujo a la mitad y se quedó en 16.000 millones, completando tres años consecutivos de rebajas. Esa racha va a verse cortada este año, cuando el desfase comercial va a crecer como consecuencia del aumento exponencial de las importaciones, dado el repunte de la demanda interna. Entre enero y noviembre han crecido un 5,8%, el ritmo más elevado desde 2011, mientras que las exportaciones apenas lo han hecho un 2,2%, provocando un crecimiento del déficit del 60%. El Ejecutivo prevé que esa cifra se reduzca al cierre del año por la combinación de dos efectos que han sido especialmente apreciables en el último trimestre de 2014: la depreciación del euro, que ha impulsado las exportaciones de bienes, y el desplome del crudo, que ha recortado el coste de las importaciones.

Y un buen detalle se ha producido en noviembre. Las exportaciones aumentaron un 3,2%, el nivel más alto de la serie histórica en ese mes, gracias a la depreciación del euro, mientras que las importaciones solo avanzaron un 2%, como consecuencia del desplome del precio del crudo. España es un país netamente importador de energía, ya que tan solo produce el 0,2% del total de la que consume. Un buen reflejo de esa dependencia es el hecho de que las compras de energía suponen el 18% de las importaciones y es la principal partida que apuntala el déficit comercial. De hecho, si se elimina la aportación negativa por la compra de energía, España tendría un saldo comercial positivo de 13.000 millones de euros entre enero y noviembre.

Un 41% del incremento de las ventas al exterior y un 33% de las compras procede del sector de la automoción

En esos once meses, las exportaciones crecieron un 2,2%, gracias sobre todo al crecimiento experimentado por automoción y alimentos, que sumaron el 25% de las ventas al exterior. Por su lado, las importaciones repuntaron un 5,8%. El efecto combinado de la caída del euro y del petróleo hará que las exportaciones crezcan a un ritmo más rápido en diciembre y que las importaciones lo hagan en sentido inverso. En noviembre, el déficit comercial se redujo en 204 millones y en diciembre podría haber un recorte similar, de tal modo que el déficit comercial podría acabar cerrando en el entorno de los 22.500 millones de euros, un 50% más que en 2013.

El efecto de un euro más barato

Un análisis más detallado por sectores muestra cómo automoción y alimentación fueron los que han apuntalado el crecimiento del 2,2% de las exportaciones entre enero y noviembre. De esos 2,2 puntos, nueve décimas (un 41% del total) procedieron de la automoción y siete décimas de la alimentación. El sector del automóvil también fue el responsable de una tercera parte del incremento del 5,8% de las importaciones entre enero y noviembre. Este fenómeno se explica porque las fábricas en España incrementaron la demanda de piezas para elevar su producción con dos objetivos: por un lado atender el incremento de demanda en el mercado nacional (cerró el pasado ejercicio con 855.308 matriculaciones, un 18,4% más que el anterior) y en los principales socios europeos, como Francia, Italia o Portugal.

Por países, la depreciación del euro, que abarata las ventas a los destinos fuera de esa zona, comenzó a notarse a partir de noviembre, cuando la moneda única empezó a caer con fuerza frente al resto de divisas. En ese mes, las exportaciones crecieron un 3,2% anual, de los que 1,8 puntos (un 56%) procedieron de Asia y Oriente Medio, con nueve décimas cada uno. En el acumulado entre enero y noviembre todavía no se nota ese cambio de paradigma y la Unión Europea siguió absorbiendo el 70% de las exportaciones españolas y representó el 80% de ese incremento anual registrado del 2,2%.