Editorial

Tres ejemplos para el análisis

Poco a poco algunos sectores de la industria española comienzan a dejar atrás los peores momentos de la crisis. Pese a que la recuperación económica tiene todavía por delante el reto de la consolidación, el comportamiento de algunos mercados evidencia que la velocidad de ese proceso no es homogénea, sino que resulta bastante más alta en unas industrias que en otras. Así ocurre con el automóvil, que en los once primeros meses del año ya ha fabricado tantas unidades –2,24 millones– como en todo el ejercicico anterior. También con la inversión hotelera, que a falta de cerrar el año se sitúa en niveles anteriores a la crisis o con el sector del cementero, que esperan un crecimiento del 5% de la demanda tras siete años negros.

La explicación a estas cifras no es ningún milagro, sino que pasa por hacer los deberes correspondientes a cada sector. Las fábricas de automóviles, por ejemplo, han realizado un serio proceso de ajuste que se ha traducido en una caída de los costes de producción y un aumento de la competitividad. En el caso del sector hotelero, han jugado un papel importante no solo la recuperación económica, sino especialmente la caída de precios del ladrillo. Y en el mercado del cemento, el repunte se apoya en un sector exterior que ejerce de contrapeso a una demanda interna todavía débil. Tres ejemplos a imitar.