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Hasta aquí llega la recuperación global

A principios de 2014, muchas personas eran optimistas sobre la economía mundial. Por quinto año consecutivo, parecía seguro el fin de los efectos persistentes de la crisis financiera de 2008. Esta vez es diferente: es probable que 2015 comience en un merecido ambiente de penumbra.

Los inversores miran al sistema financiero con una consternación creciente. La política monetaria nunca ha sido tan laxa durante tanto tiempo en las economías desarrolladas y sin embargo, los préstamos, las inversiones y el gasto de los consumidores todavía están restringidos.

Las reformas siempre se enfrentan a la resistencia, de lo contrario ya habrían sido promulgadas

La baja inflación, básicamente los precios estables, está llamada a empeorarlo todo. Las ya pesadas cargas de la deuda tanto para los consumidores como para los gobiernos lo serán aún más a medida que el crecimiento del PIB nominal se ralentice. La fuerte caída de los precios de las materias primas puede incrementar el poder adquisitivo en algunos países, pero convertirá la baja inflación en deflación.

Los políticos han respondido a la tensión financiera con más esperanza que acción. Los gobiernos son reacios a aumentar los déficits fiscales y los banqueros centrales están intentando minimizar o poner fin a sus políticas no convencionales. La incapacidad para responder enérgicamente puede incluso haber llegado a China. Tras décadas de gestión de un rápido crecimiento sin accidentes significativos, las autoridades aún tienen que lidiar efectivamente con un mercado que no funciona correctamente.

Las reformas estructurales, desde el mercado laboral en los países europeos ricos al fortalecimiento del marco empresarial en las economías en desarrollo, podrían ayudar. Pero las reformas siempre se enfrentan a la resistencia, de lo contrario ya habrían sido promulgadas. La oposición es a menudo más fuerte cuando las perspectivas económicas son dudosas, como lo son ahora. Además, funcionan lentamente, por lo que harían falta años para obtener resultados.

Para 2015, las autoridades monetarias probablemente todavía tienen credibilidad suficiente para evitar una nueva crisis financiera, salvo un aumento importante de las tensiones geopolíticas. Pero otro año de crecimiento lento y frustrante será difícil de evitar.