Perfil de Gregorio Villalabeitia

El nuevo presidente de Kutxabank, una vuelta a los orígenes

Discreto y riguroso, el nuevo presidente de Kutxabank, Goyo Villalabeitia, cuenta con una dilatada experiencia en el sector financiero.

Caricatura de Gregorio Villalabeitia, presidente de Kutxabank.
Caricatura de Gregorio Villalabeitia, presidente de Kutxabank.

Asumir la dirección de una entidad bancaria, aunque se trate de la más solvente del país, implica una gran responsabilidad. Se trata de algo de lo que Gregorio Villalabeitia (Barakaldo, País Vasco, 1951) era más que consciente cuando fue nombrado a finales de noviembre como presidente de Kutxabank. Y es que, según dicen quienes le conocen, es un hombre que piensa más en las funciones que en los cargos. El nuevo líder de la entidad calificó la tarea de “dura, pero apasionante” después de que el consejo de administración lo designara para el puesto.

El presidente de BBK, Xabier Sagredo, aseguró en el mismo acto que Villalabeitia fue el “único” nombre que pasó por su mente tras conocer la renuncia de su predecesor, Mario Fernández. Fue precisamente esta caja la que propuso el nombramiento de este ejecutivo que cuenta con toda una gran experiencia en el sector bancario a sus espaldas.

Ha sido en este ámbito donde este vasco, hijo de padre vizcaíno y madre guipuzcoana, ha desarrollado su carrera profesional desde que en 1977, tras concluir sus estudios de Económicas y Derecho en la Universidad de Deusto, empezara a trabajar en el Banco de Vizcaya.

Muy ligado a la banca de su tierra, ello no ha impedido a Villalabeitia contar con una amplia experiencia en el extranjero. Comenzó su carrera en la red internacional de la entidad vasca, llegando a ser subdirector de la oficina de Londres. Más tarde, el nuevo presidente de Kutxabank entró otro de los ámbitos que conoce de primera mano: las cajas de ahorros.

Fue en la Caja de Ahorros Vizcaína, embrión de BBK, donde el nuevo presidente de Kutxabank llegó a ser director general. Dicen que es experto en defender los intereses de las organizaciones para las que trabaja y en este caso fue el encargado de hacerlo como su representante en la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Años después llegó su incorporación a Argentaria y con la fusión con BBV, sus cargos como miembro del comité ejecutivo y al frente de la dirección general de Banca de Inversiones Global y Mercados y después del Grupo Industrial.

Cuentan que este ejecutivo amana la sencillez y la discreción y que no es alguien que genere enemigos

Pero, además de al ámbito financiero, Villalabeitia también se ha visto expuesto a otro tipo de sectores gracias a su experiencia en los consejos de administración de empresas como Metrovacesa, Gas Natural, Repsol, Iberia y BBVA Chile o a la vicepresidencia que ocupó en Telefónica. Su última etapa profesional ha transcurrido en la firma de cazatalentos Seelinger y Conde, de la que es socio desde 2006.

Goyo (como lo llaman en sus círculos cercanos) ha abandonado ahora esta ocupación para regresar de nuevo al mundo financiero al que se dedicó durante tantos años y, además, para hacerlo de nuevo en la tierra que le vio nacer.

Dicen quienes le conocen que ha asumido la presidencia con agradecimiento, pero sobre todo con mucho sentido de esa responsabilidad que siempre le acompaña y con ilusión. También con cierta inquietud, esa que tiene todo profesional que quiere hacer un buen trabajo.

Para desempeñar su nueva labor, Villalabeitia podrá echar mano, no solo de todos los conocimientos técnicos adquiridos a los largo de su carrera, sino también de las cualidades que sus allegados destacan de él. Lo califican como un hombre de principios, con un criterio muy fuerte y que siempre tiene claros los límites entre lo que es aceptable y lo que no (afirman que es todo un modelo de compliance, ya que le gusta predicar con el ejemplo). También señalan que tienen una gran capacidad para escuchar.

Y es que comentan quienes lo han rodeado en los últimos tiempos que reúne varias de las cualidades con las que debe contar un buen directivo. Cuentan que este ejecutivo que ama la sencillez y la discreción no es alguien que genere enemigos ya que, por encima de todas sus cualidades profesionales, lo describen como una buena persona.

Riguroso en el día a día con el trabajo, al nuevo presidente de Kutxabank le gusta disfrutar fuera de los despachos –en ese tiempo libre que probablemente con su nuevo cometido le cueste más encontrar– de las pequeñas cosas de la vida. Como buen vasco, Villalabeitia ama la gastronomía y aprecia sentarse ante una buena mesa. También le gusta pasar tiempo en familia y estar al aire libre, ya sea en el campo o en la playa.

Por muy ocupado que esté, Villalabeitia siempre encuentra también un hueco para escuchar algo de música, una de sus grandes pasiones. Quienes han compartido tiempo con él dicen que no se cierra a ningún estilo, desde el jazz al flamenco, aunque sí que siente una predilección especial por el cuarteto de Liverpool.

La afición de este directivo no se queda solo en escuchar, y es que también es capaz de tocar varios instrumentos y de cantar. Dicen sus conocidos que, tras la imagen seria que transmite por su profesión, se encuentra un hombre de trato amable que cuando se encuentra en un ambiente distendido es alegre y divertido.

A sus 63 años, Villalabeitia inicia una nueva etapa que algunos consideran el broche de oro para su dilatada carrera, pero que –sea o no la última– para él no se limitará una línea más en el currículum, sino otra responsabilidad que asumir. Como señaló el presidente de BBK en el acto de su nombramiento, Kutxabank da el kaixo (hola) a Goyo.