Editorial

Grecia no ha cicatrizado

Los mercado europeos experimentaron ayer una sacudida sísmica tras el anuncio del gobierno griego de adelantar la elección del presidente de la República sin contar con sufragios suficientes en el Parlamentio para hacerlo, y abrir la posibilidad, cierta, de tener que adelantar unas elecciones que podría ganar el partido de izquierda radical Syriza. La Bolsa helena cayó un 13% y la prima de riesgo medida se disparó hasta los 700 puntos básicos, y arrastró a caídas significativas a la renta variable de toda Europa. El riesgo de un cambio de gobierno en Atenas que fuerce un replanteamiento del rescate y de sus obligaciones financieras sigue presente cinco años años después de que arrancara la crisis de deuda y del euro.

No estamos, en todo caso, en el mismo punto que entonces, y nadie debería considerar que el riesgo de ruptura del euro vuelve a sobrevolar Europa. Los mecanismos puestos en marcha desde entonces, unos solo en teoría y otros con instrumentos concretos (como la unión bancaria y fondos de rescate, así como el compromiso firme del BCE de ser guardián de la moneda) ofrecen un paisaje radicalmente diferente. Pero nadie debe olvidar que la izquierda griega quiere otro tipo de euro, y que bien pudiera ser que Samaras, actual primer ministro, podría haber calculado mal sus fuerzas.