Tribuna

El pequeño Nicolás y la ‘due diligence’ reputacional

El famoso caso protagonizado por Francisco Nicolás Gómez Iglesias, ya popularmente conocido como el pequeño Nicolás, ha dado pie a numerosos debates, la mayoría de ellos llegando a la misma pregunta: ¿cómo un joven de 20 años ha mantenido contacto con altos cargos públicos, figuras empresariales de primer orden, o incluso participar en el besamanos de la coronación del rey Felipe VI, sin haber llamado la atención de nadie?

Este hecho tampoco ha pasado desapercibido entre las instituciones judiciales, tal y como reflejó la declaración de la primera jueza encargada del caso, Mercedes Pérez, titular del Juzgado de Instrucción número 24 de Madrid, quien afirmó: “Vaya por delante que esta instructora no acierta a comprender cómo un joven de 20 años, con su mera palabrería, aparentemente con su propia identidad, puede acceder a las conferencias, lugares y actos a los que accedió sin alertar desde el inicio de su conducta a nadie”. Sin entrar a valorar los rumores sobre la solidez de las vinculaciones de Francisco Nicolás con algún círculo de poder, ni el posible delito cometido, no sería este el primer caso de engaño, falsedad o usurpación de identidad. Por poner un ejemplo mediático, muchos de los lectores recordarán la película Atrápame si puedes, basada en la historia real de Frank Abagnale Jr., famoso impostor norteamericano de la década de los sesenta que llegó a contar con cuatro identidades distintas.

Las apariencias o la ostentación, entre otros muchos factores, influyen a la hora de valorar a un individuo, lo que provoca que en ocasiones bajemos la guardia y se nos escapen detalles que deberían levantar suspicacias. ¿Cómo hacer frente a estos engaños u otras situaciones similares y, sobre todo, como prevenirlas?

Por ejemplo, ya no es ninguna novedad que algunos currículos hayan sido falseados o exagerados con el fin de lograr un mejor perfil académico o profesional. La consecuencia es que actualmente existen mecanismos para verificar estos datos mediante un background check, método utilizado para verificar datos pasados de individuos, respetando siempre el marco legal y la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos), con el fin de identificar posibles falsedades, utilizando verificaciones simples o referencias de terceros. Por otro lado, la mayoría de profesionales del sector financiero y jurídico estarán ya familiarizados con la expresión due diligence, terminología inglesa referida a la investigación de un individuo o una empresa previa a la firma de un contrato. La mayoría de estas due diligences –práctica ya muy común en el mercado español– se focalizan en el estudio de la situación financiera y legal, sin ir más allá. Sin embargo, existe otro tipo de due diligence de uso habitual en mercados extranjeros –sobre todo anglosajones– pero que aún no es ampliamente conocida en España. Se trata de la due diligence reputacional.

Tal y como puede entenderse por su definición, este tipo de due diligence cubre cualquier aspecto que pueda afectar a la reputación de un individuo o empresa al margen de su situación financiera y legal, identificando cualquier aspecto negativo en relación a sus actividades –principalmente profesionales– que pongan en duda su integridad y que puedan poner en alerta a un posible futuro socio, inversor o un simple interlocutor. Este tipo de trabajo aúna la información accesible por fuentes públicas (medios informativos, registros públicos, bases de datos) y privadas (especialistas de un sector industrial, de un mercado o de un país) con el fin de dar luz a posibles sombras existentes en cualquier actividad empresarial.

Este tipo de información sirve de complemento a las due diligences financiera y legal y consigue mitigar riesgos en la toma de decisiones ante, por ejemplo, una posible inversión. Combinando los factores financiero y legal con el reputacional se consigue cerrar el círculo de prevención necesario a la hora de realizar negocios con una contraparte desconocida.

El hecho de formar parte de un mundo cada vez más globalizado provoca que en muchas ocasiones los acercamientos de gente o empresas desconocidas se den con mayor frecuencia, lo que conlleva el riesgo de no conocer a la contraparte. En estos casos, una due diligence reputacional se convierte en un requisito importante a la hora de escoger futuros socios, agentes o proveedores, por ejemplo.

Tal y como se ha repetido en múltiples ocasiones, la información es poder, y como tal, una due diligence reputacional o un background check pueden servir como una herramienta muy poderosa para prevenir casos como el del pequeño Nicolás.

Fernando Mirgone es  director de ‘Forensics and Litigation Consulting’ de FTI Consulting Spain.