Editorial

Buenas señales del mercado laboral

Los datos del mercado laboral se han empeñado felizmente en que, dentro de las señales mixtas que ofrecen mes a mes, empiecen a tener claramente más peso las buenas noticias. Después de cierta desaceleración del nuevo empleo en octubre, que solo sirvió para rearmar a los derrotistas profesionales, el mercado de trabajo ha intensificado su mejora con 95.000 nuevos cotizantes más y 51.300 parados menos en noviembre, según los datos ajustados por estacionalidad. Y las cifras sin corregir, aunque más modestas, también han anotado un buen noviembre –la mayor rebaja de paro registrada ese mes en toda la serie histórica–, y que la Seguridad Social ganó cotizantes en el citado periodo por primera vez en toda la crisis. La recuperación es leve, sí, pero es constante. Los grandes sectores de la economía tienen hoy más empleados que hace un año y, consecuentemente con la reactivación de las grúas, la construcción lidera la caída del paro y vuelve a superar el millón de cotizantes. Ni el sindicalista más crítico discute ya la mejora en términos cuantitativos. El crecimiento económico deberá reparar los aspectos cualitativos y disipar sombras como que en los nuevos empleos –y en la caída del paro– aumente el número de hombres y disminuya el de mujeres. Pero de lo que no hay duda es de que la flexibilidad ganará la partida al paro.