Cumplirá este año el objetivo de déficit, no en 2015

La recaída de la zona euro frena la recuperación de España

HO3 BRUSELAS (BÉLGICA) 04112014.- El vicepresidente de la CE para Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jyrki Katainen (izda), y el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici (dcha), ofrecen una rueda de prensa en la sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica) hoy, martes 4 de noviembre de 2014. La CE pronosticó hoy un débil crecimiento de la economía para la zona del euro, para la que prevé un incremento del PIB del 0,8 % en 2014 y del 1,1 % para 2015. EFEOlivier Hoslet
HO3 BRUSELAS (BÉLGICA) 04/11/2014.- El vicepresidente de la CE para Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jyrki Katainen (izda), y el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici (dcha), ofrecen una rueda de prensa en la sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica) hoy, martes 4 de noviembre de 2014. La CE pronosticó hoy un débil crecimiento de la economía para la zona del euro, para la que prevé un incremento del PIB del 0,8 % en 2014 y del 1,1 % para 2015. EFE/Olivier Hoslet EFE

La zona euro parece dispuesta a hacer historia y batir todos los récords de lentitud en salida de una crisis financiera, lo que puede dar al traste con los ajustes llevados a cabo en los países que como España han seguido casi a rajatabla las recetas de Bruselas. Las previsiones económicas publicadas ayer, las primeras de la nueva Comisión Europea presidida por Jean-Claude Juncker, reconocen que el peligro de una nueva recaída va en aumento y que casi todos los socios crecerán menos de lo esperado hasta ahora.

España, con una rebaja de cuatro décimas en 2015 (hasta el 1,7%) es de los países menos afectados. Pero la CE advierte de que los riesgos de que ese dato sea aún peor “no son pequeños (...) en particular si la recuperación de la zona euro es más lenta de lo esperado”. Hipótesis que ya parece casi inevitable.

“La recuperación tras la recesión de 2008-2009 ya ha sido más lenta que cualquier otra recuperación desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, señala el documento de la Comisión. Bruselas, con datos de Reinhardt y Rogoff, cifra la convalecencia tras una crisis financiera en unos seis años y medio, tiempo que se tardaría en recuperar el nivel de renta previo a la crisis.

Bruselas prevé que la deuda pública alcance el 101,2% del PIB en 2015 y el 102,1% en 2016

La zona euro parece a punto de pasar ese umbral y superarlo con creces porque la Comisión admite que todos los riesgos apuntan a la baja y tal vez ni siquiera se cumpla la nueva previsión de crecimiento del 0,8% este año y 1,1% en 2015 (1,3 y 1,5%, respectivamente en la UE).

La economía española, de momento, mantendrá su impulso este año, con un crecimiento del 1,2% (una décima más que la previsión anterior). Pero no alcanzará su velocidad de crucero (2,2%) hasta 2016, un año más tarde de lo previsto hasta ahora por la Comisión Europea. La economía española pagará así el frenazo de una zona euro en la que un país tan esencial como Alemania crecerá apenas la mitad de lo previsto hasta ahora en 2015 (1,1% frene a 2%).

Los nuevos datos pueden hacer estériles los ajustes llevados a cabo por países como España, Portugal o Grecia y harán dudar a los países a los que Bruselas recomienda que sigan el mismo camino, como Francia o Italia.

El equipo económico de la nueva Comisión prefirió no hacer crítica de las recetas seguidas hasta ahora, aunque admitió que parte de la diferencia con EE UU se debe a la incertidumbre provocada por las decisiones políticas de los últimos años, en particular, en 2011 y 2012. Una incertidumbre que parece acechar de nuevo con el enfrentamiento entre Berlín y París y las dudas sobre el papel que debe asumir el BCE para evitar una nueva recaída.

Un segundo factor que lastra a Europa, según Bruselas, es la falta de inversión, que sigue un 18% más baja que antes de la crisis. Para 2015, la CE prevé que aumente un 1,7% en la zona euro o un 2% en Alemania frente al 6,2% en EE UU. La CE recordó a Berlín que “que por el bien de la economía alemana, conviene invertir en investigación y desarrollo e infraestructuras”.