El BCE vigila desde hoy a 120 entidades

La zona euro estrena la supervisión única para sus bancos

Danièle Nouy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión.
Danièle Nouy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión. REUTERS

Poco más de un año ha tardado en hacerse realidad la supervisión única de la zona euro. En octubre de 2013 quedó aprobado el reglamento del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), en un momento en que el proyecto de unión bancaria pertenecía únicamente al territorio de los buenos deseos. Hoy comienza a hacerse realidad, ya que el BCE asume la tarea de supervisar a un total de 120 entidades de la zona euro, aquellas con un volumen de activos superior a los 30.000 millones de euros.

El BCE comienza a ejercer esta nueva competencia a través del Mecanismo Único de Supervisión, la primera de las piezas con las que se construirá la unión bancaria y que quedará completada con el Mecanismo Único de Resolución, el encargado de dar respuesta a los bancos en crisis bajo la premisa de que su saneamiento –o liquidación– no vuelva a recaer sobre los contribuyentes.

El MUS, que queda inaugurado hoy, lleva por tanto más de un año de gestación, si bien la idea de su diseño surge de una evidencia anterior y puesta de manifiesto con toda su crudeza en los momentos más duros de la crisis de deuda soberana: el estrecho y peligroso vínculo entre el riesgo soberano y el financiero. Para debilitarlo, las instituciones europeas acordaron primero reforzar la supervisión, con el objetivo último de que los bancos no sean juzgados por su país de origen sino por la calidad de sus activos.

Así, el estreno de la supervisión única para la zona euro ha estado precedido de un ejercicio de transparencia sin precedentes, en el que se ha sometido al sector primero a una revisión de la calidad de sus activos –que ha revelado una morosidad oculta en el conjunto de la zona euro de 136.000 millones de euros– y, a continuación, a una prueba de estrés, con el resultado de 13 entidades con la necesidad de reforzar su capital por 9.500 millones de euros.

“Como se espera de nosotros con razón, seremos duros e intrusivos pero imparciales, responsables pero independientes”, declaró ayer Danièle Nouy ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara. Nouy será la máxima responsable de la supervisión bancaria, como presidenta del consejo de supervisión del MUS. Este consejo, formado por los representantes de los supervisores nacionales y seis miembros del BCE, trasladará sus decisiones al Consejo de Gobierno del BCE, que no podrá modificar las propuestas del equipo de Nouy, aunque sí remitírselas de nuevo para que las reconsidere. De hecho, en el diseño del MUS “se ha tenido muy en cuenta la necesidad de asegurar que la asunción por parte del BCE de sus nuevas tareas supervisoras no entre en conflicto con sus competencias en el área de la política monetaria”, según explicaba ayer el Banco de España en su Informe de Estabilidad Financiera.

El MUS arranca su actividad tras haber incorporado a casi 900 profesionales, de un total de 1.000 puestos presupuestados y después de haber recibido más de 20.000 solicitudes. La cuota española es significativa, con profesionales del Banco de España ocupando una de las cuatro direcciones generales y dos de las siete subdirecciones. El 90% del sistema financiero español va a quedar ahora bajo supervisión directa del BCE –un listado de 15 entidades, del que solo quedan fuera Caixa Pollensa y Ontinyent y las cooperativas de crédito con excepción de Cajamar–.

A nivel europeo, el MUS va a supervisar el 85% de los activos bancarios de la zona euro, de los que la banca española representa el 14,5% del total, frente a un 31,6% de Francia y un 21% de Alemania, países ambos con un sistema financiero mucho más fragmentado que el español. Como primera tarea el MUS deberá hacer seguimiento de los bancos con déficit de capital a resultas del test de estrés. Pero, el gran desafío es que el proyecto de unión bancaria contribuya a reactivar el crédito, para lo que “debe mejorar la situación general”, explicó Nouy.

“En segundo lugar, los países deben cumplir con sus compromisos de establecer una capacidad suficiente para el Fondo de Resolución Común. Y, finalmente, para que sea completa, la Unión Bancaria necesita unas reglas de juego armonizadas para las instituciones financieras”, reclamó ayer Nouy. En definitiva, un mismo rasero para todos y una suerte de FGD común que solo comenzará a activarse, y a pequeña escala, en 2016.

Linde reclama la competencia sobre futuros rescates

El Mecanismo Único de Supervisión que nace hoy, si bien tendrá la última palabra en la vigilancia sobre los bancos, también se apoyará en los bancos centrales locales, hasta ahora los conocedores más directos de las entidades. Del mismo modo, el Mecanismo Único de Resolución (MUR), la instancia europea que decidirá sobre la intervención de entidades, se apoyará en autoridades nacionales.
En España, el Ministerio de Economía ha decidido que sea el FROB la nueva autoridad de resolución, si bien “se establecerán mecanismos para garantizar la imprescindible participación y coordinación con el Banco de España”, según avanzó Luis de Guindos en el Congreso la pasada semana. Esta elección choca con los argumentos que defiende la institución que preside Luis María Linde, que hasta ahora ha sido el encargado de decidir sobre las entidades que requerían algún tipo de intervención. Una labor que ha estado plagada de críticas a raíz del estallido de la crisis financiera que desembocó en la petición de rescate europeo para la banca. El FROB se ha convertido precisamente en el organismo encargado de la gestión de esas ayudas y de su devolución y con el MUR pasará también a tener competencia sobre futuros rescates.
El Banco de España defiende que “las ventajas de un modelo en el que la autoridad de resolución esté dentro de la autoridad de supervisión –es decir, en que las competencias del MUR le correspondieran a Linde– están asociadas a argumentos de eficiencia y economía institucional”, según recoge el Informe de Estabilidad Financiera publicado ayer. Y añade que el ejercicio de esa competencia por parte del Banco de España “se beneficiaría de las consecuencias que se derivan del estatus de independencia de los bancos centrales”. Afirma que, todos los países pertenecientes al MUS, con la sola excepción de Finlandia, están optando por nombrar como autoridad de resolución a la misma autoridad con competencias de supervisión.