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Los bonos franceses bajan de división

Francia ha salido de la primera división del mercado de bonos de la zona euro –formado por un solo club: Alemania– y se acerca a la segunda división.

Una señal es la creciente prima que los inversores exigen por la deuda emitida por Francia en vez de por otros países con relativamente buenas calificaciones crediticias. Los bonos franceses a diez años tienen una rentabilidad de entre 21 y 28 puntos básicos más que los holandeses, los austriacos, y los finlandeses. Hace tres meses, los diferenciales eran de entre 7 y 17 puntos básicos.

El coste de asegurarse contra una suspensión de pagos francesa ha aumentado. Por supuesto, la volatilidad no ha perdonado a nadie en los últimos días, pero la protección ante la deuda gala aumentó tanto en términos porcentuales como para España, que está en la división de la periferia.

La segunda mayor economía de la zona euro ha sobrepasado muchas veces el tope al déficit de la UE

Los inversores han tardado mucho tiempo en ajustar sus puntos de vista sobre Francia. La segunda mayor economía de la zona euro ha sobrepasado en múltiples ocasiones el límite al déficit del 3% de la Unión Europea desde el lanzamiento del euro. Su deuda ha aumentado de manera constante, y se acerca al producto interior bruto del país. Las reformas están en (lento) proceso.

Aun así, los especuladores que han apostado por una baja rentabilidad francesa se han quemado en el pasado, en parte porque Francia tiene un mercado de bonos más líquido y mucho más grande que otros de la misma división. Esto atrae a los bancos centrales y a los inversores que quieren activos que pueden vender y comprar fácilmente. Tales consideraciones son de suma importancia después de que la escasa liquidez exacerbara los últimos vaivenes del mercado.

La prima sobre la rentabilidad de Francia tampoco es nada rechazable. Los inversores deben comprar bonos alemanes con vencimiento a más de tres años para evitar los rendimientos negativos. En Francia, la deuda a un año todavía ofrece una pequeña rentabilidad positiva. Esto debería ayudar a prevenir un colapso dramático en la deuda francesa.

Aun así, los inversores señalan claramente que Francia ya no pertenece al núcleo del mercado de bonos de la zona euro, incluso si permanece en el corazón político de Europa.