Jordi Martí, director general de Celgene

“Hay falta de confianza entre Sanidad y las farmacéuticas”

Este directivo reclama fórmulas alternativas de financiación de los medicamentos innovadores.

Asegura que Celgene, que cotiza en EE UU, quiere mantener su independencia frente a las grandes compañías farmacéuticas

Jordi Martí, director general de Celgene.
Jordi Martí, director general de Celgene.

Cirujano de profesión, Jordi Martí (Barcelona, 1958) lleva casi 25 años en la industria farmacéutica. Durante una década fue el máximo ejecutivo de Amgen y desde 2012 es el director general Celgene.

Esta cotizada estadounidense es una de las pioneras del sector en biotecnología. Nacida en 1986 en Nueva Jersey, está especializada en el área de inflamatorio y oncología. El pasado ejercicio ingresó 5.100 millones de euros (un 18% más que en 2012), de los que alrededor de 120 millones corresponden a España. A corto plazo no se enfrenta a la pérdida de patente de sus medicamentos más importantes.

Pregunta. ¿Qué supone Revlimid para la compañía?
Respuesta. El 75% de las ventas, y vamos a seguir creciendo, porque este medicamento se usará para nuevas indicaciones. Está aprobado para mieloma múltiple [cáncer de médula ósea] en segunda línea [para pacientes tratados antes con otros fármacos] y ahora está por aprobar para la primera línea de mieloma. Muestra resultados espectaculares para cronificar la enfermedad. En EE UU está cerca de la aprobación y para el año que viene se hará en Europa.

P. ¿Qué nuevos medicamentos tienen en investigación?
R. Lo más próximo es Otezla, para psoriasis y artritis psoriática, en el área de inflamación. En Estados Unidos se ha aprobado y prevemos que en breve se apruebe en Europa. Es el primer fármaco oral y no biológico, por lo que no hay que ir al hospital a pincharse. También tenemos muchas esperanzas para la enfermedad de Crohn, para la que compramos una molécula, GED-0301, en fase II [de ensayos clínicos]. El área inflamatoria va a ser muy importante para nosotros.

P. Celgene siempre es atractiva para las grandes farmas. ¿Está a la venta?
R. La compañía va creciendo y va eliminando posibles compradores. Y hay un interés de la empresa por mantener la independencia. Pero es atractiva porque tiene fármacos innovadores que están funcionando.

P. ¿Cómo han afectado los retrasos en los pagos de la Administración a la compañía?
R. Hemos tenido deudas a 400 días y en algunas comunidades, a 600. Pero ha habido una mejora brutal. En el último año hemos cobrado 130 millones de euros de deuda, más de un año de facturación. Es algo muy necesario y nos da mucha confianza a las compañías en las filiales españolas y en la Marca España.

P. ¿También han sufrido los retrasos para incluir nuevos fármacos en la sanidad pública?
R. Está mejorando. Es muy difícil tener innovación a low cost. Con el coste que tiene la investigación es muy difícil que tenga un bajo coste. Pero la única forma de que la innovación llegue a los pacientes, no solo en España, es a través de la colaboración con las autoridades, llegando a acuerdos. Hay muchas fórmulas de acuerdos. Estamos en una etapa más dinámica de las negociaciones. Antes había una negociación única de precio-reembolso, y esto se ha acabado. Lo que nos gustaría es que hablemos puramente de fármaco, que no se vea como un coste y se hable de salud.

P. Tampoco se puede confiar mucho en las compañías si, por ejemplo, comienzan pidiendo un precio de 70.000 euros por tratamiento y finalmente lo rebajan a 25.000 euros.
R. Eso va en contra de nosotros. Hay muchas cosas que tenemos que hacer mejor. Aunque a veces, como estamos perdidos, llega un momento en que acabas aceptando lo que te dan. Pero es una mala política. Hay que ser más proactivo para llegar una colaboración con la sanidad. Hay una cosa que es crítica de cara al futuro, y es la confianza. Hay una falta de confianza tanto de la Administración hacia nosotros como de nosotros hacia ellos.

P. ¿Por qué se da esa falta de confianza?
R. Porque no nos fiamos unos de otros. Al cabo de un mes te llaman para bajar un precio, aunque haya un compromiso previo para no hacerlo. Y la Administración piensa que le vamos a colar un precio o que la estamos engañando.

P. ¿Cómo se puede garantizar la sostenibilidad del sistema público de salud con innovaciones cada vez más caras?
R. Se ha de ver el coste sanitario a nivel global. Los fármacos han contribuido al 45% de la bajada del gasto sanitario. Cuando otros costes no contribuyen tanto. En 2015 se va a vivir una pérdida importante de patentes de blockbusters[superventas], que va a suponer una bajada importante de costes. Es lógico usar esa bolsa de eficiencia para incorporar innovaciones.

P. ¿Eso es suficiente?
R. No. Tenemos que encontrar fórmulas innovadoras de acercarnos a la Administración, por ejemplo, demostrar el uso del fármaco en los pacientes. También ir más allá del medicamento. Nosotros tenemos un proyecto piloto en el que estamos viendo que hay una serie de ineficiencias muy importantes en los procesos para tratar a los pacientes de mieloma.

“Seguimos abiertos a nuevas compras”

Jordi Martí, director general de Celgene.
Jordi Martí, director general de Celgene.

P. Las farmacéuticas no acaban de ganarse la confianza de la sociedad, ¿por qué?
R. Hay gente que me dice que es porque hacemos negocio con la salud de las personas. Pero gracias a eso reinvertimos para que siga habiendo innovación. No se llega a entender que la investigación es costosa y tiene mucho riesgo. Ven lo que llega, pero no ven los fármacos que se quedan por el camino, que son muchos. No hemos sabido explicarlo a la sociedad. Todo lo negativo se amplifica. Las cosas positivas se diluyen. Es un error de comunicación y de credibilidad.

P. Pero ustedes también cometen sonoros errores.
R. Hay cosas a nivel industria que hay que cambiar. De repente aparecen escándalos de corrupción o se prima más la cantidad que la calidad. Pero no se habla de la responsabilidad social y de la colaboración con las asociaciones de pacientes... Cambiar esto lleva su tiempo.

P. Celgene tiene un centro de investigación en Sevilla, ¿qué aporta?
R. Es una apuesta por la investigación en España. Es un lujo para nosotros poder decir que tenemos aquí el único centro fuera de Estados Unidos.

P. ¿Cómo ve a las biotecnológicas españolas?
R. Hay una visión demasiado médica. Hay una necesidad de una gestión más empresarial y menos científica. El sector es muy dinámico, pero muy atomizado en empresas pequeñas. Y hay algún buen ejemplo, como el acuerdo de Oryzon con Roche.

P¿Ustedes siguen abiertos a compras de compañías?
R. Sí, absolutamente. El 60% o 65% de la investigación viene de fuera de la compañía. Tenemos ya más de 23 acuerdos de colaboración con socios.