La rehabilitación ayudaría a bajar el 61% que hoy importa Europa

Demasiado gas ruso en los hogares de la UE

El presidente ruso, Vladímir Putin, ofrece una rueda de prensa durante la cumbre del foro Asia-Europa (ASEM), en Milán, Italia, el 17 de octubre del 2014.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ofrece una rueda de prensa durante la cumbre del foro Asia-Europa (ASEM), en Milán, Italia, el 17 de octubre del 2014. EFE

"Si vemos que los socios ucranios empiezan a tomar de forma no autorizada nuestro gas del conducto de exportación, entonces como en 2008, reduciremos el volumen de exportación en concordancia con el gas robado”. Así de amenazante se mostró de nuevo el presidente ruso, Vladimir Putin, sobre el suministro de gas a Europa, durante un encuentro en Milán con líderes europeos la semana pasada para intentar dar salida a la crisis de este país con Ucrania.

Es sabido que el talón de Aquiles energético de la Unión Europea es su dependencia del exterior, aunque no deja de sorprender que el Viejo Continente importe el 53% de la energía que consume, una cifra que se eleva hasta el 66% en el caso del gas. Si este invierno una nueva crisis arreciara con el gigante ruso, afectaría a muchos hogares europeos, pues la mitad de la energía primaria que se usa en la UE se destina a calefacción y agua caliente.

Sin embargo, es menos conocido que hasta el 61% del gas que se importa es para algo tan básico como calentar las casas. Ese es precisamente uno de los nuevos argumentos del sector de la eficiencia energética para convencer a Europa de reducir el consumo de energía. Ahora que la política comunitaria sobre esta materia ha quedado descafeinada, empresas del sector de la construcción y de la eficiencia están de campaña para llamar la atención fuera de Bruselas.

La Fundación La casa que Ahorra, la Confederación de la Construcción y el Green Building Council inician hoy en España la campaña Renovate Europe, en la que participa la patronal europea de la eficiencia energética EuroAce. Como explica irónico el secretario general de esta asociación, Adrian Joyce, “habrá que esperar a que este invierno haga mucho frío y se reduzca el suministro de gas para que haya una señal política clara a favor de la eficiencia energética.

Solo el sector residencial podría reducir el 100% de las importaciones de gas en 2060”. Aunque España no se vería afectada por un posible corte del gas ruso –aquí llega desde Argelia–, sí se beneficiaría de la creación de nuevos empleos que augura este sector en ciernes, desperezando la maltrecha construcción, el sector que más desempleo ha generado la crisis.

Según los datos que hoy presentará Renovate Europe, la rehabilitación energética de edificios crearía hasta 212.300 puestos de trabajo en 2020 de la mano de hasta 920.000 edificios para uso residencial “cuyo estado de conservación es ruinoso, malo o deficiente”, apunta el documento, o el escasísimo 4,59% de los edificios existentes construidos según el Código Técnico de Edificación, la normativa que se aprobó en 2007.

Las ventajas de la eficiencia energética también irían a las arcas públicas: por cada 1% del PIB invertido en rehabilitación, el sector calcula que el 0,62% vuelve a la Administración, bien como pago directo por IVA (0,21%) o por el aumento de las cotizaciones sociales por la creación de nuevos empleos. Además, según Adrian Joyce, de EuroAce, por cada millón de euros invertidos en la renovación energética de edificios se crean 19 empleos, lejos de los cuatro puestos de trabajo de infraestructuras como una planta eléctrica o el único empleo por cada millón de euros gastados en una central nuclear.