Fin a los beneficios fiscales a multinacionales en el país

“Si Irlanda cambia su política fiscal me tendré que ir a India”

Centro financiero en Dublín.
Centro financiero en Dublín.

"Varios puestos de trabajo de mi empresa ya han sido trasladados a países de Europa del Este y a India”, comenta vía telefónica Julio Morales, un madrileño que hace tres años se marchó a trabajar a una multinacional tecnológica estadounidense establecida en Dublín. “Si Irlanda cambia ahora su política fiscal no creo que las multinacionales extranjeras sigan aquí, me tendré que ir a India”, dice.

El régimen fiscal aplicado por Irlanda durante años, conocido como el ‘doble irlandés’, que permite beneficios fiscales a las multinacionales extranjeras que se establezcan en el país, tiene los días contados. El marco fiscal que permitió en parte que se hablara de Irlanda como el Tigre Celta de Europa, por el fuerte crecimiento experimentado por la economía del país desde principios de los años noventa, será modificado. El ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, anunció ayer que cambiará el régimen fiscal y que la medida entrará en vigor a partir del próximo 1 de enero. No obstante, las compañías extranjeras que han venido beneficiándose de esta laguna legal tendrán hasta 2020 para adaptarse a los cambios.

De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2014 residen en Irlanda 5.833 españoles (4.363 en el año 2009). “Aquí estamos muchos españoles trabajando, en Apple, Google, Amazon..., en Dublín y en Cork, me preocupa”, apunta Julio. “Estas compañías suelen decir que se establecían en Irlanda por el idioma y por contar con una mano de obra cualificada y más barata que en Reino Unido, pero la verdad es que lo hacen por los pocos impuestos que pagan... En Rumanía o en Eslovaquia también hablan inglés perfectamente”.

“He decido acabar con la posibilidad de que las compañías usen el llamado ‘doble irlandés’ y voy a cambiar nuestra normativa sobre residencia para que todas las compañías registradas en Irlanda sean también residentes a efectos fiscales”, explicó Noonan, en declaraciones recogidas por Efe. El Gobierno irlandés ya anunció que cuando abandonara el rescate solicitado a la UE y al FMI en 2010 por 85.000 millones de euros, lo que logró el pasado mes de diciembre, cambiaría su política fiscal.

“Veo el anuncio con incertibumbre”, comentó a este diario Sara Sáenz, una malagueña que trabaja en otra multinacional estadounidense en Irlanda, desde hace cuatro años. “Estoy esperando un bebé, a lo mejor me tengo que volver a España”, añadió. “No creo que Irlanda vaya a cambiar su política fiscal por presión de la Unión Europea”, considera, “sino creo que es más bien por presión de Estados Unidos, que pretende que sus compañías regresen a su país y paguen allí impuestos y den más empleo”.

“Es una noticia todavía muy reciente, de apenas hace unos minutos, pero la intención es una muy buena”, señaló el comisario europeo de Fiscalidad y Lucha contra el Fraude, Algirdas Semeta. En todo caso, advirtió, la Comisión Europea tendrá que analizar “en detalle” la medida, informó Efe.

Google: “Estamos comprometidos con Irlanda”

La medida anunciada ayer por el Gobierno irlandés afecta especialmente a multinacionales tecnológicas estadounidenses, también farmacéuticas, que se han instalado en Irlanda aprovechando los beneficios fiscales ofrecidos por el país. Gigantes como Google, Facebook, Dell, o Apple tienen en el país sus centros financieros y operativos en Europa. Este diario se puso ayer en contacto con portavoces de Apple, Facebook y Google en España para conocer su posición sobre el fin del ‘doble irlandés’. Sólo Google envió un comunicado oficial, en el que destaca su compromiso con Irlanda. “Como siempre hemos dicho”, indicó el grupo estadounidense, “es labor de los políticos decidir sobre las leyes, y obligación de las compañías cumplir con ellas”. La compañía añadió que está “profundamente comprometida con Irlanda” y que trabajará “por adaptarse a los cambios motivados por ley”.

El ministro de Finanzas de Irlanda, Michael Noonan, remarcó que la “agresiva” planificación fiscal de las multinacionales ha sido criticada por Gobiernos de todo el mundo y precisó que un impuesto de sociedades del 12,5% seguirá siendo “el corazón” del sistema fiscal irlandés