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Unas normas de baja calidad

Los ajustes de la Comisión Europea a las normas de titulización no serán el impulso que requiere el programa de compra de bonos de Mario Draghi. Las nuevas directrices para bancos y aseguradoras deberían promover la titulización de alta calidad. Pero están socavadas por un enfoque orientado a las operaciones de menor riesgo.

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra quieren revivir la titulización ya que ayudará a canalizar fondos a la economía y liberar capital para que los bancos puedan prestar más. El objetivo de la Comisión es promover la titulización de alta calidad, el problema es que desde la crisis de 2008, el término se ha identificado con algo malo. Los inversores han tenido que mantener altos niveles de capital ante las titulizaciones.

La Comisión está ayudando en dos áreas clave: las normas de liquidez de los bancos, y los requerimientos de capital de las aseguradoras. Una gama más amplia de bonos respaldados por activos contará para las reservas de liquidez de los bancos en comparación lo permitido por las reglas globales de Basilea III. Y las aseguradoras podrán tener menos capital frente a las operaciones de alta calidad.

Sin embargo, los ajustes se saltan el objetivo de la titulización. El proceso debería permitir a los bancos liberar sus balances. Eso implica la venta de los bonos menos seguros, con más carga de capital, no solo de aquellos considerados prioritarios. La Comisión ha ignorado las tasas excesivas para estos títulos de mayor riesgo, lo que significa que las aseguradoras aún serán penalizadas si los compran.

No todo es malo para el BCE, que se prepara para embarcarse en compras de bonos respaldados por activos. Las medidas de apoyo a operaciones de alta calidad deberían ayudar, ya que el banco central también va a adquirir dichos valores. Pero si lo único importante del proceso es la transferencia de riesgo, las enmiendas de la Comisión pasan por alto el objetivo.