Podría afectar al crecimiento de EE UU

La Fed expresa su "preocupación" por el frenazo en eurozona

La Reserva Federal (Fed) analiza con “preocupación” la apreciación del dólar respecto al euro en los últimos meses ante sus posibles “efectos adversos” en el sector exterior de EE UU, revelaron hoy las actas de la última reunión del banco central estadounidense.

“Algunos participantes expresaron su preocupación porque la persistente falta de crecimiento económico e inflación en la zona euro pueda llevar a una mayor apreciación del dólar y a tener efectos adversos sobre el sector externo de EE UU”, se señala en los documentos de la Fed.

Como consecuencia, el crecimiento en EE UU “podría ser menor de lo esperado si el crecimiento extranjero se debilita más de lo anticipado”.

Las medidas de estímulo monetario por parte del Banco Central Europeo para impulsar el euro han hecho que la divisa europea registre mínimos respecto al dólar, al llegar a negociarse esta semana por 1,26 dólares, niveles no vistos desde hace dos años.

Asimismo, otros miembros del Comité Federal de Mercado Abierto, que dirige la política monetaria de EE UU, expresaron similares temores sobre una bajada en las perspectivas de crecimiento “en China o Japón, o eventos inesperados en Oriente Medio y Ucrania”.

Estas actas corresponden a la última reunión del organismo dirigido por Janet Yellen celebrada el 16 y 17 de septiembre, y se hacen públicas con las habituales tres semanas de retraso.

Tras el encuentro, la Fed reiteró su intención de mantener los tipos de interés de referencia, actualmente entre el 0% y el 0,25%, por un “tiempo considerable” para apoyar la recuperación económica y redujo el volumen del programa de compra de bonos mensuales a 15.000 millones de dólares.

Se espera que la Fed concluya el programa en su próxima reunión de finales de octubre, por lo que ahora la incógnita es la fecha para la primera subida de tipos desde 2008, que los analistas ubican a mediados de 2015.

Los últimos datos de mejoría económica en EE UU, como el repunte del producto interior bruto en el tercer trimestre o la bajada del desempleo al 5,9% en septiembre, han agitado el debate sobre una subida de tipos antes de lo esperado.