Editorial

Francia debe hacer sus deberes

Tras la dimisión por sorpresa del Gobierno presentada ayer por el primer ministro socialista, Manuel Valls, al presidente, François Hollande, Francia estrenará nuevo Ejecutivo. Un nuevo equipo que Hollande ha encargado formar a Valls “en coherencia” con las políticas de ajuste que ha definido para el país. El detonante han sido las críticas a la política de austeridad económica efectuadas por el titular de Educación, Benoît Hamon, y, sobre todo, por quien más directamente debía aplicarla, el ministro de Economía, Arnaud Montebourg. Ambos pidieron un giro radical a Hollande, que es como reclamar que Francia no haga sus deberes en Europa. Valls prevé anunciar ya un nuevo equipo para aplicar sin más disidencias sus directivas económicas. Tensiones políticas dentro del socialismo francés aparte, lo hace con una popularidad casi tan a la baja como la de Hollande, que hoy es el presidente más impopular de la V República. Es difícil vender un plan de recortes de 50.000 millones en tres años que incluye congelar pensiones, salarios de funcionarios y ciertos servicios públicos, financiar la rebaja de cotizaciones patronales y cumplir con el déficit del 3% en 2015. Pero una cosa es seguir las consignas de Merkel y otra, ignorar los cambios necesarios para reactivar una economía anémica como ya han venido haciendo otros, incluida España.