El Foco

El reto de la industria española de defensa

En un contexto de reducción continuada de los presupuestos nacionales de defensa tanto en España como en la mayor parte de los países desarrollados, nuestra industria de defensa se enfrenta al reto de intentar mantener unos niveles de crecimiento sostenibles más allá del corto plazo. La receta no es única ni sencilla, pero debería pasar por iniciar de forma decidida una transición real hacia el desarrollo de programas orientados a clientes no militares e incentivar una mayor internacionalización de sus operaciones y cartera de clientes, ya sea de forma orgánica o inorgánica. Al igual que en otras industrias nacionales, el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores deberán jugar un rol importante como facilitador.

Europa está atravesando la mayor crisis económica desde principios del siglo XX. Este contexto afecta al gasto en todas las Administraciones Públicas, donde no es excepción el presupuesto de Defensa. La austeridad en los presupuestos y las inversiones muy calculadas se han convertido en el paradigma de la recuperación. Los mercados de defensa en la Eurozona y el Reino Unido están sufriendo un gran impacto por la contracción del gasto militar doméstico, acelerando a su vez la disminución del porcentaje que estos mercados suponen en el conjunto de gasto militar global. Mientras Estados Unidos, Reino Unido y la Eurozona suponen todavía la mayor parte del gasto militar mundial, solo el primero de ellos está creciendo en paralelo con las economías emergentes.

En Occidente, solo el gasto militar de EE UU está creciendo en paralelo a las economías emergentes

El mercado español se encuentra en la misma situación. El presupuesto del Ministerio de Defensa en 2013 sufrió un importante recorte, acentuado en los presupuestos del siguiente año. La industria española, tradicionalmente muy apalancada en el presupuesto de defensa del Estado como principal fuente de financiación, debe reaccionar de forma rápida para buscar nuevas fuentes de ingresos que le permitan seguir creciendo.

Ante este contexto de mercado, y asumiendo que nuestra industria de defensa ha emprendido ya un alineamiento gradual de su modelo operativo y de negocio hacia una mayor orientación a servicios, las empresas que forman este sector tienen ante sí dos vías complementarias para relanzar su crecimiento: apalancarse en sus capacidades actuales y diversificar su portfolio de programas orientándolos a clientes ajenos al ecosistema tradicional de defensa, y lanzarse activamente a la búsqueda de oportunidades de crecimiento fuera de España, ya sea a través de operaciones orgánicas o inorgánicas, en nuevos mercados con los que poder ampliar su cartera de clientes.

Lo cierto es que la orientación a modelos de relación cliente-proveedor basados en servicios ha generado un mercado creciente y de mayor margen para el sector. Muchas de las capacidades desarrolladas por la industria de defensa pueden servir para conformar un catálogo de ofertas a clientes en el sector comercial. Un ejemplo concreto de esta comercialización del portfolio tradicional que ya se está llevando a cabo en nuestro país es la adaptación de simuladores de combate para el entrenamiento tanto de pilotos de aviación civil como de personal de tripulación y mantenimiento.

En cuanto a una mayor internacionalización de la actividad comercial y operaciones, el futuro pasa por asegurar una mayor presencia en EE UU, único país donde el presupuesto de defensa, a pesar de la reducción del gasto militar de las operaciones en Irak y Afganistán, sigue en expansión. Otra opción válida es apostar por el futuro de los países llamados emergentes. Analizar estos mercados y sus posibilidades pasa inevitablemente por focalizarse en las economías asiáticas y evaluar operaciones de fusiones y adquisiciones que dinamicen la expansión, minimicen las barreras de entrada y aseguren una presencia cuasi inmediata. Razones geopolíticas y de seguridad nacional hacen que el mercado ruso esté vetado a las compañías americanas. Por lo tanto esta región puede suponer una oportunidad de crecimiento aún inexplorada para la industria española. Sin embargo, estas mismas razones hacen poco accesible el mercado chino a las compañías occidentales. Por otro lado, Brasil e India han estado durante los últimos años más que abiertos a la relación con socios extranjeros. La competencia por ganar la fabricación de aviones caza en ambos países, la venta de patrullas marítimas y aviones de transporte pesado a India, y los acuerdos nucleares entre India y Estados Unidos ilustran las crecientes oportunidades de crecimiento orgánico para las firmas de defensa occidentales en estos mercados.

Brasil y la India están firmemente comprometidos a desarrollar sus industrias aeroespaciales domésticas

Sin embargo, se debe tener en cuenta que, tanto Brasil como la India, y en menor medida incluso EE UU también, están firmemente comprometidos a desarrollar sus industrias aeroespaciales domésticas, y es muy probable que ese objetivo tenga una influencia considerable en futuras adjudicaciones de programas. Mientras Brasil e India no tengan compañías de defensa de la escala de las de las economías desarrolladas, su compromiso por desarrollar las capacidades y calidad de la industria doméstica puede limitar las oportunidades para firmas extranjeras. Requerimientos de offset muy rigurosos, transferencias tecnológicas obligatorias y otras herramientas políticas pueden convertirse en barreras infranqueables para algunas empresas.

Para limitar el impacto negativo de estas actividades, las compañías europeas ya están buscando acuerdos o adquisiciones de empresas del país que les faciliten conseguir ese necesitado sabor local. Varios factores hacen de las fusiones y adquisiciones una opción tremendamente atractiva para las compañías de defensa: disponibilidad de cash en caja, recuperación de los mercados financieros y la creciente disponibilidad de crédito hacen que la opción de una fusión o adquisición se muestre como una posibilidad mucho más atractiva que hace solo unos meses. Además, el éxito de las compañías que están enfocadas a servicios y soluciones también en los mercados emergentes sirve de aliciente para enfocar en este sentido potenciales operaciones de fusión. La construcción de las capacidades locales que permitan disponer de una cartera de servicios que se amolde a soluciones basadas en la eficiencia y orientadas a resultados será diferencial a la hora de competir por grandes programas tanto en EE UU como en los países emergentes.

Sobre la contribución de la industria de defensa al esfuerzo que España tiene que realizar para aumentar el peso del sector industrial en el PIB está fuera de toda duda. Pero, en un entorno con programas militares en el horizonte limitados y presupuestos nacionales de defensa cada vez menores las compañías de defensa se enfrentan a la necesidad de encontrar nuevas vías de crecimiento. Su internacionalización, así como la adaptación de sus programas militares a potenciales clientes no tradicionales del sector serán clave para asegurar un desarrollo sostenible de nuestra industria de defensa.

Julio Juan Prieto es managing director de Aerospace & Defence de Accenture.