Tribuna

‘Crowdlending’: abrir caminos para el cambio

La financiación de los ciudadanos ha estado, hasta ahora, limitada a las instituciones financieras tradicionales, monopolizadas por los bancos y dirigidas por un puñado de elegidos. Aunque se encuentren muy reguladas, la falta de competencia en el mercado hace que muchos conceptos de transparencia, legalidad y ética no se cumplan. Los ejemplos son muchos y variados y los hemos comprobado en el pasado. Podríamos empezar por los casos de fraude, seguir con los sobresueldos y terminar con las preferentes.

Por eso es necesaria la aparición de savia nueva; de alternativas de acceso al crédito en España que aumenten la competencia en el mercado y la libertad de elección de las personas, además de aportar una alternativa de financiación a las familias en el momento actual de restricción crediticia. No hablamos de créditos al consumo otorgados por instituciones independientes con intereses muy altos en la mayoría de los casos. Hablamos de una apuesta de financiación justa, accesible e innovadora: los préstamos entre particulares (P2P) o crowdlending. Es decir, plataformas que ofrecen préstamos entre personas maximizando su eficiencia en los costes de estructuras para conseguir redistribuir los recursos entre prestatarios e inversores. Una nueva forma de economía colaborativa para que gente corriente ayude a otra a realizar sus proyectos personales como puede ser reformar la casa, costearse los estudios, casarse o realizar un tratamiento médico.

Se estima que el sector del crowdlending movió mundialmente más de tres mil millones de euros el año pasado. En EE UU, Lending Club, líder del mercado de préstamos entre particulares, respaldado por Google, originó más de dos mil millones de dólares en 2013. Por su parte, durante el mismo año en Reino Unido, las tres plataformas más grandes (Zopa, Funding Circle, y Ratesetter) financiaron juntas préstamos por valor de más de 650 millones de euros, además, el Gobierno del país respaldó el negocio de préstamos entre particulares y realizó un volumen de préstamos de 75 millones de libras. Tan solo en España, donde el uso de esta fórmula acaba de arrancar, ascendió a 30 millones de euros. Vamos con retraso, aunque se están dando pasos hacia adelante. Se está tramitando en la actualidad el Anteproyecto de Ley de Fomento de la Financiación Empresarial que va a regular el mercado por fin. Si lo hace adecuadamente y favorece la igualdad de condiciones entre todos los actores, será una pieza clave para el crecimiento de este sector y de la economía española. Permitirá proveer de más liquidez a los hogares para que consuman, lo que revertirá en empleo y en otras tantas variables más que ayudan a un país como España a salir de una situación de crisis financiera y económica que continúa azotando sus cimientos.

Es positivo que el sector se profesionalice y obligue a todos los actores a ser transparentes y facilitar la máxima información a los ciudadanos. Es bueno requerir un capital social mínimo o disponer de un seguro de responsabilidad civil profesional para que las plataformas puedan operar en este país. Es necesaria una regulación que pida unos requisitos de solvencia y fiabilidad a todos los participantes del sector para que se comporten de forma responsable.

Pero hay puntos en el anteproyecto de ley que no resuelven el problema del acceso al crédito de los ciudadanos. Por ejemplo, los que establecen límites a los inversores minoristas en este mercado, en concreto 3.000 euros por inversión en un proyecto y 6.000 por inversión al año. Prohibir la circulación de capital, que va a generar riqueza, es un error ya que provocaría que los inversores pierdan interés en plataformas alternativas de financiación con la consecuente salida de estas empresas del mercado. El sector del crowdlending se encuentra completamente a favor de proteger al pequeño inversor, pero no a través de la limitación excesiva sino creando el marco legal correcto que garantice el funcionamiento óptimo y fiable de todas las plataformas. Por ello, las plataformas de crowdlending apuestan por reforzar sus procesos, su personal y sus mecanismos dedicados a controlar el riesgo de los préstamos que ponen a disposición de los inversores. Sin embargo, con el anteproyecto de ley actual que propone límites tan ajustados para la inversión en préstamos de otros particulares, no solo pierde el consumidor, que se queda sin alternativas en un mercado sin liquidez y con cuotas de préstamos al consumo muy altas. Pierde, como hemos dicho, la economía en su conjunto.

Innovar conlleva un riesgo y una esperanza. El riesgo de que no se entienda, de que se rechace, de que se le tenga miedo. Pero también una esperanza al cambio, a la alternativa, a ampliar las opciones y, por tanto, la independencia de los usuarios. El crowdlending o préstamos entre personas han llegado para quedarse y mejorar la vida de la gente. Imitemos a los países de nuestro entorno. Dejemos crecer la economía española.

Marcel Beyer es CEO de Lendico en España.