La apatía y la irritabilidad, síntomas de la depresión posvacacional

Las vacaciones, ¿partidas o seguidas?

Es necesario coger entre 10 y 15 días como mínimo para desconectar

La solidaridad entre la plantilla a la hora de elegir fechas es esencial

Las vacaciones, ¿partidas o seguidas?

Finales de julio. Muchos de los que aún no se han ido de vacaciones están deseando pasar 30 días alejados de su trabajo y de la rutina. Los que ya han vuelto desearían no haber gastado sus días libres de golpe y haberse reservado un tiempo para disfrutar más adelante. ¿Qué es más aconsejable, coger las vacaciones partidas en diferentes periodos o, por el contrario, tomarlas de forma consecutiva?

Los expertos recomiendan elegir la primera de las opciones. Eso sí, hacen hincapié en que en este tema es muy complicado generalizar, ya que hay que tener en cuenta los factores personales y los de la propia empresa. “Depende mucho del trabajo que se desempeñe, de la edad, de si se tienen hijos o de si vas a viajar acompañado”, explica Mireia Las Heras, profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones del IESE.

Julio y agosto son meses hábiles en otras latitudes. Las empresas no deberían interrumpir su actividad

Las particularidades de cada uno son obvias, pero una cosa está clara: “Es necesario coger entre 10 y 15 días como mínimo para descansar y, sobre todo, desconectar”, afirma Las Heras. “A partir de los 15 días de vacaciones no hay un cambio sustancial en la desconexión que se puede lograr”, añade. Por esa razón, lo aconsejable es dividir el tiempo de descanso en varios periodos. Muchos de los que eligen la opción del mes seguido sufren al volver a la rutina apatía, irritabilidad, insomnio y otros síntomas de la conocida como depresión posvacacional. “Si regresas al trabajo tras estar un mes de vacaciones, ves el siguiente descanso a un año de distancia. Demasiado lejos. Si por el contrario has tenido una quincena de días libres, te ha dado tiempo a descansar y percibes el próximo parón mucho más cerca. Se hace más llevadero”, explica Las Heras.

Por el mismo camino va el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe), Ignacio Buqueras, que asegura que las vacaciones fraccionadas no benefician únicamente al trabajador, sino también a la empresa. “En España, algunos sectores se encuentran casi paralizados en julio y agosto. Otros solo tienen actividad durante estos dos meses”, explica. Con las vacaciones partidas, esas empresas no sufrirían un parón en su actividad y podrían continuar su labor con cierta normalidad durante el verano. Además, sectores como el turístico y el hostelero extenderían su momento álgido de actividad más allá de julio y agosto, reduciendo así el estrés de los meses de verano.

“El mundo ha cambiado y las vacaciones deben amoldarse a los nuevos tiempos”, explica Buqueras. “En los países europeos, la mayoría de la población no coge todo el periodo vacacional de forma seguida, lo hace de una forma más racional”, añade. Es necesario tener en cuenta que vivimos en una sociedad globalizada y que un gran número de empresas trabajan conjuntamente con entidades de otros países. “Mientras que aquí disfrutamos del verano, en otras zonas del mundo están trabajando. Si la mitad de la plantilla de una compañía está de vacaciones, las relaciones con otras corporaciones no se desarrollan con normalidad”, comenta Las Heras.

La profesora apela también a la solidaridad entre la propia plantilla en el momento de elegir la fecha de las vacaciones. “En España tenemos dos meses muy marcados de verano. Si todos los trabajadores quieren descansar durante ese periodo, siempre habrá alguno que no pueda lograrlo”. Lo ideal es dividir julio y agosto para que toda la plantilla pueda disfrutar de ellos y al mismo tiempo escapar unos días en otro momento del año. “Así también se podría acabar con el overbooking que hay en los dos meses de verano, en los que en un pueblo cualquiera de la costa hay más gente que en la avenida principal de una gran ciudad”, comenta Buqueras.

El remedio adecuado para los ejecutivos

Las vacaciones fragmentadas son la mejor solución para la alta empresa. “No es realista pensar que un alto directivo pueda desconectar un mes seguido de su trabajo. Sin embargo, aislarse durante un par de semanas sí es posible”, explica Mireia Las Heras, profesora del IESE en Dirección de Personas en las Organizaciones. De nada sirve estar 30 días seguidos alejado del puesto de trabajo si no se va a desconectar. “Las vacaciones se miden en cantidad, pero también en calidad”, afirma Las Heras.

La profesora explica que, igual que existen unas normas que cumplir durante todo el año, también hay que ponerse unas pautas en el transcurso del periodo de vacaciones, “como apagar el teléfono móvil del trabajo y procurar no meter en la maleta el ordenador portátil o la tableta”.

Pero, ¿qué hacer si es necesario preservar el contacto durante las vacaciones? “Si hace falta mantener la comunicación con la plantilla, se debe de establecer antes de las vacaciones un día concreto de la semana y una hora determinada para tratar brevemente los asuntos de la actualidad o las urgencias”, explica la profesora.