El Foco

El falso 9

En el ambiente futbolístico que nos invade con la celebración del Campeonato Mundial de fútbol se ha suscitado una interesante discusión sobre la estrategia del falso nueve. En síntesis se trata de que algunos equipos de ciertas selecciones, al igual que equipos de clubes de muchos países, juegan sin delantero centro y otro jugador lleva a cabo esa función, además de otras, pero no es un especialista. Finge jugar en otro puesto y se convierte a ratos en delantero centro. Comentaristas y aficionados argumentan que está jugando de falso nueve…y la bonita especialidad de ser un delantero centro, de actuar como un hábil rematador, un cazagoles auténtico, queda denostada por un entrenador que hace jugar a su equipo sin especialista, con un “falso nueve”. Otros equipos en cambio siguen presentándose con una alineación en donde si figura un 9 al uso clásico, como siempre…

La polémica está servida y con un aspecto muy especial. En futbol el que gana acierta y el que pierde no. Y si gana el equipo del falso nueve pues …parece que esa revolución es la que da la victoria. Y con ello queda claro que jugar con un falso nueve es lo adecuado. Y si se pierde el partido podría deberse a que se ha jugado sin falso nueve.

En la economía actual se están dando casos de falsos nueves. Responsables de dudosa competencia para el trabajo que afrontan. Falsos dirigentes, falsos políticos, falsos directivos, falsos responsables, falsos gerentes y con ello falsas estrategias, falsas políticas y lamentables resultados.

Se trata de un amplísimo grupo de responsables que por multitud de razones, pero adoleciendo de una falta evidente de conocimientos y experiencia adecuados y contrastados se dedican a lo que no es lo suyo. Y hacen lo que pueden o lo que se les indica o incluso adoptan posturas de falso 9. Y lógicamente la gestión se resiente y las cosas no van como deberían. Dentro del panorama financiero nos encontramos inmersos en una reforma financiera sin precedentes tras la crisis económica iniciada en Estados Unidos y exportada al mundo a gran velocidad. Las medidas acometidas han sido calificadas por multitud de expertos como insuficientes y la lentitud de determinados procesos de supervisión y control nos llevan a preguntarnos si es una falsa reforma.

La denominada prima de riesgo supuso un encarecimiento de la financiación hasta límites insospechados. Ha sido necesario ajustar el gasto público pero llevándolo a cabo de manera asimétrica. En el caso español hay muchas dudas sobre si la reducción del gasto ha sido la adecuada y en la dirección correcta. Comprendiendo las dificultades del ajuste empiezo también a pensar en un falso ajuste. Si además desaprovechando la caída de la prima de riesgo España se sigue endeudando a un ritmo frenético estaremos realmente ante un falso ajuste.

La economía española precisa impulsar una serie de reformas e inversiones sin mayor dilación. En el terreno industrial, turismo, energético, laboral, sanidad, educación, infraestructuras y otros muchos. Se ha abordado recientemente la reforma fiscal que tiene la virtud de ser agridulce, es decir una falsa reforma. Lo que por un lado se presenta como un alivio por otro resulta un castigo. La asignación de recursos practicada por el ejecutivo ha sido un tanto desigual y convendría comprobar cuantitativamente su resultado antes de presentarse como un gran logro. Una cuestión a solventar de forma inmediata es la de incentivar el consumo y la repercusión fiscal constituye un puntal decisivo en esta aspiración. ¿Nos encontramos ante una falsa reforma?

El Banco Central europeo aboga por incrementar el crédito para activar la economía. Los bancos reciben dinero y deben trasladarlo a la economía productiva y al consumo. El riesgo de deflación precisa consumo e inversión para que se inicie una moderada escalada de precios. Si esto no se consigue estaremos ante una falsa política monetaria.

Y así podemos seguir analizando muchos de los aspectos políticos, estratégicos y económicos más relevantes del momento actual y de los últimos años observando quién y por qué se han adoptado ciertas decisiones y cuál ha sido el objetivo final de las mismas.

En opinión de la mayoría, la crisis ha tenido un origen financiero. Una serie de circunstancias de diverso tipo han provocado una cadena de problemas que han llevado a la economía mundial a una situación insoportable. En este terreno financiero, existen grandes interrogantes por resolver. Se ha mantenido a lo largo de los años una vigilancia laxa sobre un sector que resulta muy sensible para la economía, se ha permitido que las entidades crediticias concentraran sus riesgos excesivamente, en el sector de la construcción fundamentalmente, abandonando cautelas anteriores y de buen funcionamiento tanto en la evaluación del riesgo como en los límites razonables de las operaciones.

Los bancos se han expansionado de una manera irracional y poco rentable. Este proceso se ha visto multiplicado por una agresiva competencia que ha llevado a fusiones, alianzas comerciales tanto a nivel doméstico como internacional y ello ha supuesto un exceso de capacidad tanto de oficinas como de plantillas y hasta de responsables y consejeros.

La politización de ciertas entidades, entre ellas las cajas de ahorro españolas, han llevado a las mismas a derivar negocio hacia fines políticos y a tener que asumir una evidente falta de profesionalidad de sus gestores, de sus falsos gestores. La excesiva dimensión del negocio mayorista como proveedor de productos para la clientela y como generador de negocio ha creado productos a gran velocidad y en la mayor parte de las veces sin el soporte ni las garantías adecuadas. Además se han generado expectativas de rendimiento exageradas que se han visto truncadas y no solo en la rentabilidad sino también en la propia inversión lo que ha supuesto una pérdida de confianza que nunca es fácil recuperar. Muchos falsos nueves nos han llevado a esta situación y como en los equipos de futbol seguirán intentando que nos creamos que da lo mismo jugar con el 9 que con uno o varios falsos nueves y no da lo mismo, evidentemente.

Cecilio Moral es Catedrático de Economía Financiera de ICADE. Director del Máster en Finanzas