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Un riesgo que no da miedo al mercado

Quizás Janet Yellen debería volver a pensárselo. La presidenta de la Reserva Federal aseguró la semana pasada que la política monetaria se enfrenta a “limitaciones significativas” como herramienta para contrarrestar los riesgos para la estabilidad financiera. Pero gracias a los grandes bancos centrales del mundo, la falta de miedo de los mercados es incómodamente parecida a la dañina calma de 2007.

Un índice de estrés financiero sobre Estados Unidos elaborado por la Fed de St. Louis mostró que había niveles extremos de la complacencia en los mercados entre 2004 y 2007. El índice volvió a un nivel similar a finales de 2012 y ahora se ha reducido a un mínimo histórico. Los mercados de crédito viven una buena tendencia, con la rentabilidad de los bonos de alto rendimiento de Estados Unidos cerca del mínimo histórico para esta clase de activos.

El Banco Internacional de Pagos tiene la explicación. El dinamismo de los mercados no está en sintonía con el crecimiento económico mundial ordinario, impulsado por los bancos centrales globales. Los tres más importantes –la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo– han mantenido los mercados inundados de liquidez.

El dinamismo de los mercados no está en sintonía con el crecimiento económico mundial

Estas instituciones también hacen promesas para ahora y el futuro. El BCE se comprometió a hacer “lo que sea necesario” para mantener el euro, lo que ha desplomado la rentabilidad de los bonos de periferia de la zona euro. El BCE se ha unido a la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra en sugerir que se han comprometido a mantener los tipos de interés muy bajos durante años.

Pero estas supuestas garantías no valen nada. En realidad, la política dependerá de los datos. En 2008, las burbujas de la vivienda estallaron y los créditos morosos causaron problemas. Esta vez, puede que el viejo enemigo de los bancos centrales, la inflación, sea la maldición de la laxitud.

A medida que la inflación reemplace a la desinflación como tendencia dominante en Estados Unido, los compromisos a largo plazo del banco central requerirán una rápida revisión. Los mercados también tendrán entonces que moverse rápido, de una calmada falta de miedo al pánico.