Larga distancia

San Francisco, ciudad abierta y cosmopolita

La cuna del movimiento hippy tiene aires europeos, orientales y latinos

Casas victorianas en San Francisco.
Casas victorianas en San Francisco.

El Estado Dorado (Golden State) es uno de los más completos y visitados de Estados Unidos. California posee un clima cálido, playas interminables, montañas, grandes lagos, parques nacionales, desiertos, misiones españolas... y también una de las ciudades más atrayentes e interesantes del país.

Cuna del movimiento hippy en los años sesenta (se pueden encontrar reminiscencias de aquella época en lugares como Haight-Ashbury, el barrio hippy por antonomasia), San Francisco mantiene hoy ese aire de ciudad tolerante, acogedora y abierta que siempre ha tenido.

Conocida por sus cuestas casi imposibles, su enclave extraordinario, la belleza de su bahía, viento y niebla persistentes y temperatura templada, la ciudad esconde muchos universos: en algunas zonas se asemeja a una capital europea, en otras recuerda a un barrio chino, un trozo de Centroamérica o incluso de Japón... Es, además, el principal polo económico y cultural del norte de California y una de las urbes más modernas del país.

Recorrerla es fácil. Lo mejor es perderse porsus barriosy patear sus calles

Los españoles fundaron la ciudad en honor a San Francisco de Asís en 1776. Su gran desarrollo se produjo con la fiebre del oro a partir de 1849, que la convirtió en poco tiempo en la población más grande de la Costa Oeste.

A principios del siglo XX sufrió las consecuencias de una posición geográfica inestable y peligrosa (la falla de San Andrés atraviesa el estado de norte a sur). El gran terremoto del 18 de abril de 1906 la destruyó, sobre todo su casco histórico, pero fue reconstruida muy rápidamente. De los años treinta datan sus dos puentes más emblemáticos, el que une San Francisco y Oakland (1936) y el celebérrimo Golden Gate (1937).

Recorrerla es fácil. Lo mejor es perderse por sus barrios, patear sus calles; eso sí, siempre con un paraguas y una chaqueta bajo el brazo, porque el tiempo en San Francisco es imprevisible, tanto en invierno como en verano. El Golden Gate impresiona hasta a los más experimentados viajeros por su longitud (casi tres kilómetros) y belleza. Una calle peatonal permite atravesarlo a pie o en bicicleta hasta Sausalito y volver en ferry.

Fisherman’s Wharf es una de las zonas más visitadas. Aquí se encuentra Pier 39, que acoge un bullicioso mercadillo de fin de semana. También se puede divisar la isla de Alcatraz, hoy reconvertida en museo penitenciario.

Más allá del Golden Gate

San Francisco, ciudad abierta y cosmopolita

La ciudad está rodeada de lugares de interés para hacer excursiones de media jornada, de jornada completa o de un par de días. Además de Yosemite, uno de los parques nacionales más espectaculares de California, si no de Estados Unidos, merecen una visita Carmel o Monterrey y los valles de Napa y Sonoma, las dos zonas vinícolas más extensas y conocidas de California, ubicadas a solo una hora de viaje de la ciudad en dirección norte. Alrededor del vino se ha desarrollado una importante infraestructura turística, alojamientos y gastronomía, en un entorno natural de gran belleza.

También se pueden practicar deportes náuticos, hacer senderismo, montar en bicicleta, recorrer lugares históricos y pequeños pueblos con encanto, dar un paseo en globo aerostático y realizar excursiones por los viñedos que duran todo el día, en compañía de guías expertos en viticultura. Este último, por supuesto, es el mejor plan para los amantes del buen vino que tengan curiosidad por conocer el que se produce en Estados Unidos.

North Beach no es una playa, sino el barrio italiano. Aunque la población italiana ha disminuido, conserva su ambiente con cafés, restaurantes y tiendas. Aquí se encuentra La Coit Tower, desde donde se aprecia una espléndida panorámica de los puentes y de la bahía. Cerca, la Puerta del Dragón da entrada a Chinatown, uno de los barrios chinos más grandes del país. Otro mundo.

Pasear en los tranvías que recorren la calle Market hasta Castro, el barrio gay o visitar La Misión, la zona latina, forma parte de los imprescindibles para hacerse una idea de una ciudad identificada con movimientos sociales alternativos, considerada como una de las más liberales de Estados Unidos y que siempre invita a volver para conocerla mejor.