Los analistas descartan nuevas medidas de estímulo

Sin novedades en el frente: el BCE hará jornada de reflexión

El presidente del BCE, Mario Draghi.
El presidente del BCE, Mario Draghi.

Tras el paquete de medidas anunciadas apenas hace un mes, toca esperar y ver, al menos durante un tiempo prudencial. Es lo que hará hoy el Banco Central Europeo (BCE), según los analistas, que descartan que apruebe nuevas herramientas de estímulo, pese a la debilidad que muestran algunos indicadores macroeconómicos de la zona euro, dado que el presidente de la entidad, Mario Draghi, ya advirtió que tendrían que pasar tres o cuatro trimestres para empezar a ver resultados.

No obstante, el mercado sí aguarda que Draghi haga una reflexión sobre el impacto inicial y potencial de las medidas adoptadas a principios de junio y dé alguna pista sobre un posible QE (Quantitative easing) al estilo de la Fed en el futuro. José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, prevé que dé más información, “especialmente sobre los nuevos préstamos a partir de septiembre”, y continúe con el forward guidance, esto es, con su discurso de que mantendrá los tipos de interés bajos durante un prolongado periodo de tiempo.

El mes pasado el BCE recortó las tasas rectoras del 0,25% al 0,15%, nuevo mínimo histórico. Más del 80% de los analistas recopilados por Bloomberg no estiman cambios en el precio oficial del dinero este jueves.

No va a haber novedades en política monetaria y el BCE no volverá a actuar de manera más agresiva, aprobando por ejemplo el famoso QE, hasta que veamos un efecto claro de las otras medidas a nivel de crecimiento y de inflación en unos meses”, opina el analista de XTB Borja Guerrero, quien piensa que Draghi se limitará a definir sobre todo el programa de compra de activos respaldados por ABS (una suerte de QE suave) y a comentar la coyuntura económica y el último dato de inflación, que la institución vigila de cerca.

Precisamente, el IPC se mantuvo estable en junio en el 0,5%, según Eurostat, lo que alivia la presión inmediata sobre el BCE para que vuelva a actuar con el fin de evitar los riesgos deflacionistas. Con todo, la inflación continúa por debajo del 1%, nivel que Draghi ha calificado como “zona de peligro”.

Pero desde Bank of America Merrill Lynch señalan que la inflación podría dar sorpresas a la baja, “forzando al BCE a abrir más la mano”, aunque de momento “hay poco consenso sobre un posible QE a gran escala, con solo una pequeña probabilidad de que se ponga en marcha antes de final de año”.

Renta 4 sostiene que el BCE podría abrir la puerta al plan de compra de deuda "en toda regla en caso de que sea necesario, es decir, si el ciclo económico no se recupera y persisten las presiones deflacionistas y la apreciación del euro". La divisa común cotiza en los 1,365 dólares, practicamente el mismo nivel que antes de la batería de medidas anunciadas en junio, que ayudaron a depreciar la moneda hasta los 1,35 dólares, pero el efecto no ha sido muy duradero.

En Carax-AlphaValue destacan que la autoridad monetaria de la eurozona "debería seguir preparando a los inversores de cara a la implementación del QE". Y los expertos del Observatorio del BCE sostienen que debería anunciarlo ya.

"Si Draghi se muestra dispuesto a adoptar nuevas medidas en un futuro próximo, entre ellas la compra por parte del BCE de activos en los mercados secundarios, los mercados de valores europeos reaccionarán de forma positiva", comentan en Link Securities.

Después de haber bajado los tipos, pasado la tasa de depósito a negativo (-0,10%), detenido la esterilización de la compra de deuda, ofrecido 400.000 millones de liquidez a la banca a cambio de crédito en dos subastas LTRO, y preparado un programa de compra de titulizaciones, a juicio de Campuzano, “para aprobar un QE al estilo de la Fed debe ocurrir un deterioro adicional en las perspectivas macro, aunque yo más bien me inclino por un deterioro como posible detonante de la decisión de las condiciones de mercado”, algo que según el experto no se da en estos momentos.

Las Bolsas, aunque ha sufrido correcciones que los analistas consideran “sanas”, siguen en niveles máximos, con los mercados de deuda estables.

Para Guerrero, “el principal problema no es la liquidez, sino la confianza” que sigue dificultando que fluya el crédito. “Los bancos recibirán préstamos y prestarán a tipos más baratos, pero la cantidad no aumenta porque todavía quedan muchas cosas por atar, como la unión bancaria”. De hecho, en mayo los bancos españoles prestaron 10.345 millones de euros menos a las empresas y las familias que en el mes anterior, según datos del BCE.