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El desafío del gasto empresarial

Las preocupaciones sobre la falta de inversión del gobierno de la zona euro podrían estar mal enfocadas. Aunque muchos de los Estados miembros deben probablemente destinar más a infraestructuras, un nuevo estudio del think tank económico DIW, con sede en Berlín, demuestra que la escasez prolongada de la inversión del sector privado amenaza al potencial económico a largo plazo del continente.

El capital social de Europa, base de su riqueza, envejece a un ritmo preocupante. En varios países europeos –en particular, Alemania, Países Bajos y Finlandia– la debilidad es muy anterior a la crisis financiera. La crisis ha empeorado las cosas. En los países más afectados, como Grecia, Irlanda, Portugal y España el nivel de inversión privada se ha reducido hasta en un 40%, con pocos signos de recuperación sustancial. Para el conjunto de la zona euro, el déficit anual es de 180.000 millones de euros, o un 2% del PIB.

Curar el problema es más difícil que diagnosticarlo. Después de todo, cada empresa toma sus propias decisiones. Si muchas de ellas han sido cautelosas durante tanto tiempo, tiene que haber algo estructuralmente poco atractivo en la zona euro.

Si las compañías han sido cautelosas durante tanto tiempo, tiene que haber algo poco atractivo en la zona euro

Los gobiernos podrían ayudar con generosas exenciones de impuestos para gastos de capital. Un fondo de inversión temporal paneuropeo que canalizara el crédito barato para las empresas sería una iniciativa aún más importante. DIW informa que el simple acceso al crédito, no el coste de los préstamos, es a menudo el mayor obstáculo, en particular para las pequeñas y medianas empresas.

El problema requiere una gran reflexión por parte de los responsables políticos europeos –y algunos grandes gastos–. Un fondo de inversión de 90.000 millones, la mitad del déficit anual, parece el mínimo para que haya un efecto notable.

Por supuesto, estas medidas pesan sobre los presupuestos de los gobiernos. A los seguidores de austeridad germana podría no gustarles la perspectiva, pero el estudio de DIW también tiene una lección para los fans del gasto gubernamental. Poner en marcha el gasto del sector privado hará más por la economía que la política fiscal expansiva de la vieja escuela.