Editorial

Competitividad y euro fuerte

La exportación se ha convertido en el gran soporte de la economía española durante la travesía del desierto de la crisis. De hecho, a lo largo del primer trimestre del presente ejercicio cerró con un incremento del 4,4%. Y no solo eso. La cuota a nivel mundial mejoró más del 3%, suponiendo casi el 1,8% de los intercambios a nivel global. No obstante, bajo estos datos se detecta que ha habido un cambio de tendencia respecto a lo acaecido en los trimestres precedentes. El destino de las exportaciones ha vuelto la vista a los mercados más tradicionales -los europeos-, debido a la pertinaz apreciación del euro. Concretamente, en los últimos doce meses, el cambio medio de la moneda única se ha situado en 1,35 dólares -llegó a tocar un máximo de 1,39 dólares a mediados de marzo- , y todas las previsiones indican que se mantendrá en el entorno de 1,37 dólares a medio plazo. Con este panorama sobre la mesa, la economía y las empresas españolas deben redoblar los esfuerzos por mejorar la competitividad de sus productos no solo en los mercados más tradicionales, sino también en los que ofrecen un mayor potencial de crecimiento. De ahí, que sea más necesario que nunca que el Gobierno mantenga su ruta reformista y que las empresas no pierdan el pulso renovador.