Los salarios agregados retroceden al nivel de 2005

Las pensiones, única renta declarada en el IRPF por las familias que aumenta

Las pensiones suponen ya el 24% del total de rentas del trabajo con reflejo en el impuesto sobre la renta

El dinero que entra en los hogares retrocede y la fiscalidad que soportan aumenta

Renta 2013

Los últimos datos de la Agencia Tributaria muestran que las rentas brutas del trabajo declaradas en el IRPF, que incluyen salarios, pensiones, prestaciones por desempleo o ingresos de profesionales autónomos, cayeron en 2013 hasta los 503.296 millones, un 1,5% menos que el año anterior y el nivel más bajo desde 2006. La estadística fiscal refleja con contundencia los efectos del elevado desempleo y de las reducciones o moderaciones salariales que se han impuesto en la mayoría de empresas.

Los sueldos declarados por los contribuyentes en su conjunto se situaron en 2013 en 307.431 millones, el menor importe desde el año 2005. Los salarios agregados han retrocedido un 16% desde el año 2008. La única partida catalogada como renta del trabajo que aumenta son las pensiones, cuyo peso en el conjunto del IRPF no ha dejado de incrementarse con la crisis. Los contribuyentes declararon haber recibido 120.805 millones de euros por pensiones el año pasado, la mayor cifra jamás registrada y que seguirá aumentando en los próximos años por el envejecimiento de la población. Las pensiones suponen ya el 24% de las rentas sujetas a retención en el IRPF frente al 61% de los salarios. Antes de la crisis, los sueldos representaban el 69,2% y las pensiones el 17,6% (ver gráfico).

El tipo medio sobre las rentas del trabajo alcanza ya el 12,7%, el nivel más alto de la serie histórica

Entra menos dinero en los hogares y, sin embargo, la fiscalidad cada vez es mayor. El tipo medio sobre las rentas brutas de los hogares se situó en el 12,7% en 2013, el nivel más elevado de la serie histórica que se inicia en 1995. En la medida en que el impuesto sobre la renta es progresivo, el tipo medio debería haber caído por las reducciones salariales y por el mayor peso de las prestaciones por jubilación y desempleo, que soportan una fiscalidad menor. Sin embargo, el incremento del impuesto aprobado por el Gobierno en 2012 y que sigue en vigor ha evitado el retroceso de los tipos aplicados en la base imponible del IRPF. 

El aumento impositivo y el hecho de que las prestaciones por jubilación y desempleo también estén sujetas al IRPF explican que este impuesto sea uno de los que mejor se ha comportado durante la crisis. La recaudación se situó en 2013 en 69.951 millones, un 3,6% menos que en 2007. Durante este mismo período, los ingresos por IVA han retrocedido un 7% y, por el impuesto sobre sociedades, un 55%. IRPF, IVA y Sociedades son los impuestos más importantes por recaudación y los tres han sufrido incrementos impositivos, ya sea a través de aumento de los tipos o por la eliminación de deducciones. 

Evolución de las rentas del capital

Las rentas del capital, que también están gravadas en el IRPF, no han sido ajenas tampoco a la crisis económica. Los contribuyentes declararon el año pasado 21.344 millones por rendimientos del capital mobiliario (dividendos, intereses por depósitos, etcétera), un 10,7% menos que en el ejercicio anterior. Los ingresos derivados del arrendamiento de inmuebles reflejan una situación más estable y, en 2013, alcanzaron los 16.838 millones, una cifra prácticamente idéntica a la del ejercicio anterior y superior a los niveles registrados antes de la crisis. 

Los ingresos declarados por las empresas cayeron en 2013 a su nivel más bajo desde 1996

Las ganancias patrimoniales (venta de viviendas o acciones, entre otras operaciones que deben incluirse en el IRPF) aumentaron en 2013 por primera vez desde 2007 y se situaron en 8.248 millones, un 10,9% más que en el ejercicio anterior. Sin embargo, se encuentran muy lejos de los 42.439 millones registrados por ejemplo en 2006. 

Por otro lado, las rentas declaradas por las pequeñas empresas que tributan por el IRPF en lugar del impuesto sobre sociedades siguen en retroceso y acumulan ya seis años con variaciones negativas. Las pymes declararon el año pasado 23.950 millones. Se trata de la cifra más baja desde 1996. Algunos expertos explican el bajo nivel de ingresos declarados por la caída de la actividad económica y otros hacen más hincapié en el aumento del fraude fiscal.