Berlín mantiene sus previsiones de PIB para este año y el que viene

La demanda interna en Alemania impulsará el crecimiento en la UE

La canciller alemana, Angela Merkel.
La canciller alemana, Angela Merkel.

La locomotora europea sigue funcionando a todo ritmo y puede ser el impulso que necesite el resto de grandes economías de la zona euro para salir definitivamente de la recesión. Berlín ratificó sus perspectivas macroeconómicas para este año, que prevén un crecimiento del 1,8 % y del 2% para este año y el que viene, pese a reconocer que este “sólido repunte” podría resentirse por el precio de la energía, el conflicto ucraniano y la crisis de la eurozona.

“La economía alemana se encuentra en un sólido repunte. Ante nosotros se abren dos años exitosos a nivel económico. Según nuestras proyecciones el crecimiento se sustenta sobre una base amplia y estable”, aseguró al presentar las estimaciones oficiales el ministro de Economía y Energía, Sigmar Gabriel.

No obstante, el también vicecanciller y presidente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) mencionó varios “retos” a nivel interno y externo, peligros latentes que pueden lastrar el comportamiento de la mayor economía europea.

En clave interna, Gabriel destacó la evolución de los precios de la electricidad (al alza por la transformación energética en que se halla inmerso el país), las carencias en ciertas infraestructuras, la falta de dinamismo empresarial (como constata la caída del número de nuevas empresas) y el déficit de personal cualificado.

Más allá de las fronteras alemanas, los factores de inestabilidad proceden de Ucrania y de una potencial escalada de las sanciones entre Rusia y Occidente.

El ministro de Economía y Energía resaltó como principal novedad que Alemania está avanzando hacia un modelo de crecimiento más “equilibrado”, ya que al tradicional empuje de las exportaciones se ha sumado el incremento de la demanda interna, espoleada por el consumo de las familias y las inversiones de las empresas.

A este respecto, incidió en que la introducción del salario mínimo (el requisito innegociable exigido por los socialdemócratas para entrar en el gobierno de coalición de Merkel) “fomentará el consumo interno y reducirá el montante de las ayudas estatales a familias que no llegan a los ingresos mínimos, contribuyendo a sanear las cuentas públicas”.

Las proyecciones gubernamentales estiman que el PIB alemán aumentará en un 1,8% este año y un 2,0% el próximo frente al 1,7% y el 1,6% previsto por el FMI. Sin embargo, todos esos porcentajes quedan lejos de los repuntes del 3,6 % y 3,3% que logró en 2010 y 2011, respectivamente.

Estas estimaciones son “conservadoras”, aseguró Gabriel, al compararlas con las de algunos centros de estudios económicos alemanes, pero eso es bueno en caso de imprevistos.

La población con empleo continuará registrando máximos históricos, pues el mercado laboral incorporará a 240.000 personas en 2014 y a 120.000 en 2015. La tasa de paro caerá hasta el 6,7 % este año (desde el 6,9 % de 2013) y hasta el 6,6% en 2015, manteniéndose en mínimos, ya que parte del empleo se compensará con un “fuerte número” de nuevos inmigrantes.

La patronal francesa pide bajar el SMI

El presidente de la patronal francesa Medef, Pierre Gattaz, abogó ayer por que se paguen sueldos “transitorios” por debajo del salario mínimo para ayudar a los jóvenes a acceder al mercado laboral. “El elevado nivel del salario mínimo es un peldaño a superar en Francia”, declaró en una conferencia de prensa. Esta retribución esta situada en 1.128 euros netos mensuales por 35 horas de trabajo semanal que estipula el salario mínimo en Francia.

El jefe de la patronal francesa abogó por implementar “temporalmente” un sistema que permita que “un joven o alguien que no encuentre trabajo” entre en una empresa de manera transitoria con un salario adaptado, que no sería necesariamente el mínimo. “Mejor que alguien trabaje en una empresa con un salario un poco menos elevado que el mínimo, de manera temporal y transitoria, que dejarle en el desempleo”, declaró Gattaz. La medida contó con el rechazo frontal del sindicato Fuerza Obrera (FO), quién la calificó como “indecente”.